Archive for the ‘Alimentación’ Category

Recopilación de testimonios de enfermos curados con medicina natural

Hace diez años que funciona este blog y está publicado el libro verde de la derecha. Yo calculo que, entre el libro y el blog, puede que haya ayudado a recuperar la salud a una persona por cada año, lo que dejaría la cifra por debajo de la docena.

En algunos comentarios hay lectores que afirman que la cifra es muy superior, aunque yo no lo tengo claro.

Durante estos diez años he intentado varias maneras diferentes de exponer el asunto para ver si encontraba la piedra filosofal, pero me temo que sigo sin encontrarla. Hace algo más de un año estoy probando un método original que no suele usar nadie, que es insultar a los lectores, pero creo que tampoco estoy obteniendo mejores resultados que con los métodos anteriores.

Me gustaría que los que se hayan curado usando la información expuesta en el blog y el libro, sin usar medicamentos, venenos, hechizos o encantamientos, lo digan en los comentarios de este artículo. Para ayudar a los que tengan el mismo problema, será muy útil que hagan una breve descripción de sus problemas y lo que hicieron para curarse.

Espero vuestros testimonios. Cuando alguien se ha beneficiado gratuitamente de un conocimiento o experiencia, debe agradecerlo pasando esa información a otros que les pueda hacer falta.

Instrucciones para la fabricación, mantenimiento y alimentación de seres humanos pequeñitos

Aunque sé con seguridad que nadie hará las cosas correctas en su totalidad, quiero aportar una lista detallada de todo lo que habría que hacer, de principio a fin, para que cada cual pueda escoger lo que se va a saltar.

He dicho muchas veces que lo de engendrar hijos es conveniente empezarlo siete años antes de la concepción. La cifra de siete años se debe a que es el tiempo que tarda el cuerpo en recambiar la gran mayoría de las células. De esa forma, el nuevo ser es engendrado en un cuerpo y con unos materiales de la mejor calidad disponible.

Como es obvio, durante esos 7 años, tanto la madre como el padre deben hacer una dieta sana con el 80% crudo, sin usar drogas legales o ilegales. En las drogas legales están incluidos también todos los medicamentos. También es conveniente demostrar que los dos son ya seres adultos. La mejor demostración de que alguien ya ha pasado la etapa infantil, es estar los 7 años sin coger rabietas, disgustos, berrinches, discusiones acaloradas, etc. Tampoco es de adultos guardar rencor, ira, envidia o deseos de venganza.

Durante esos 7 años es conveniente que se informen concienzudamente sobre los riesgos que supone el vacunar, o el no vacunar. Deben tomar esa importante decisión estando convencidos de lo que hacen y no porque se lo ha dicho la vecina o el pediatra. Estar convencidos supone asumir las ventajas y los inconvenientes en ambos casos. Si no hay acuerdo, el que no quiere vacunar debería pensárselo bien antes de tener un hijo, pues tener un hijo autista por un capricho de la pareja es la forma más rápida de pasar del amor al odio y destruir la familia. Sigue leyendo

¿Por qué la gran mayoría de los vegetarianos enferman?

En la tele le han dicho a la gente que, si come unas verduritas cada día y pescado a la plancha, ya hace una dieta sana. Y, como es natural, la gente cree todo aquello que le gusta creer. El problema es que la naturaleza no admite mentiras ni chantajes y, si no haces una dieta sana de verdad, enfermas.

La mayoría de los vegetarianos enferman porque no hacen una dieta correcta. Dejar de comer carne y pescado no es suficiente para no enfermar. Hay muchos vegetarianos que hacen una dieta bastante peor que mucha gente que come de todo.

La inmensa mayoría de vegetarianos lo son por religión o por ética. Hacen lo que dice su libro o su conciencia, pero no se preocupan por su salud ni por su alimentación, dejan de comer carne porque lo dice su religión, pero siguen haciendo una alimentación desastrosa.

A continuación pongo un listado de todas las cosas que enferman y que las hacen más del 95% de los vegetarianos:

  • Hay vegetarianos que fuman, toman café y té, toman bebidas alcohólicas, incluso algunas drogas ilegales. Como piensan que con todo eso no hacen daño a nadie, lo hacen con la conciencia tranquila. O sea, que no comen carne para no hacer daño a los animales, pero no les importa hacerse daño a ellos mismos, que curiosamente también pertenecen al reino animal.
  • Muchos comen a diario platos muy cargados de especias, picante, sal mala, aditivos y colorantes, glutamato, comida preparada y muy procesada, conservas, etc. Con esos productos no se puede mantener la salud.
  • Una de las cosas más problemáticas que hacen más del 95% de los que no comen carne, incluidos los que hacen dietas muy estrictas pensando que son las más sanas, es que hacen más de 10 incompatibilidades graves cada día. Es una lástima que, comiendo alimentos tan sanos, no asimilen sus nutrientes debido a malas digestiones, fermentaciones intestinales, etc. En vez de alimentarse se intoxican con los mismos venenos que producen sus desastrosas digestiones.
  • Hay otros que comen cantidades industriales de lácteos, quesos curados, huevos, legumbres, hamburguesas y embutidos vegetales con alto contenido proteico, etc. La OMS dice que hay que comer 0.80 gramos de proteína por día y kilo de peso. La OMS tira por arriba y la gente triplica la recomendación de la OMS. Resultado: dieta acidificante precursora de la enfermedad. Yo me he pasado la vida huyendo de las proteínas, y sin querer te pasas.
  • Casi nadie le da importancia a comer los alimentos crudos. Ven normal comerlo todo cocinado, es lo que han aprendido desde que nacieron. Para no enfermar hay que comer al menos el 80% de los alimentos crudos. El plato principal de cada comida es lo crudo, lo cocido se puede considerar el aderezo de lo crudo para que resulte más apetitoso. Los gorilas y las gacelas comen el 100% crudo, debido a ello no existen hospitales de gorilas o gacelas.
  • Otra mala costumbre es pasarse el día comiendo o picando. Tomarse una jarra de zumo por la mañana, una comida de verduras por el mediodía y otra comida de fruta por la noche es lo ideal. Meter cosas por la boca más veces al día son ganas de importunar al cuerpo y molestar las digestiones.
  • Curiosamente, mucha gente que dice que se cuida toma medicamentos con la mayor naturalidad. Ello es debido a que hacen asociaciones falsas en cadena. Me explico: primero consideran como normal algo que hacen todas las personas. Luego, sin querer profundizar demasiado, asocian lo normal con lo bueno, con lo que llegan a la conclusión final: si todos toman Omeprazol, no puede ser malo.
  • He visto a vegetarianos comer bandejas enteras de dulces con la mayor naturalidad. El azúcar es diez veces peor que la carne o el pescado para la salud. El azúcar moreno es menos malo que el blanco, pero no es bueno, sobre todo cuando se usa en grandes cantidades. El promedio de las personas se tragan 50 kg de azúcar al año. Los que dicen que se cuidan se toman la fanta o la kaka loca como si no pasara nada. Cuando haya que endulzar algo se puede usar stevia o miel*.
  • Por último y lo más importante. Aunque se haga una dieta sana 100%, si se envenena la sangre con disgustos, preocupaciones, rencores, envidia, ambición de poseer tonterías, rabietas infantiles, querer que te den la razón, dejarte arrastrar por la ira, y todo lo que suelen hacer las personas emocionalmente inmaduras, la estupenda dieta no conseguirá mantener la salud de esos niños con cuerpo de adulto.

*Hay personas que no quieren usar miel porque dicen que es un producto de origen animal, lo cual no es cierto. La miel es nectar de flores que al evaporarse el agua se hace denso y pasa a llamarse miel.

A los que les preocupe la explotación animal, entonces no podrán comer nada, porque toda la comida que se hace en este planeta se consigue a base de explotar a una especie animal de bípedos (es curioso que se consideren a sí mismos los reyes de la creación la única especie que trabaja). Si alguien ve bien explotar a los bípedos y no a las abejas, a eso se llama ser especista (racista de especies).

Normalmente argumentan que los bípedos van a trabajar voluntariamente y las abejas no tienen elección. Los que suelen decir esas tonterías no suelen haber trabajado nunca. Yo no conozco a nadie que vaya a recoger fresas o a una fábrica por vocación. Van porque necesitan el dinero, por tanto, son obligados y explotados por el consumidor del producto, que es el único y último responsable de dicha explotación.

Los que no quieran explotar a ningún ser vivo tienen que irse a vivir a un sitio sin electricidad ni agua corriente, hacerse autosuficientes y comer lo que produzcan. Obviamente, sin tener ganado ni un caballo para labrar la tierra. Los que no hagan ese tipo de vida no pueden hablar de explotación.

Mucha gente se siente superior a los demás presumiendo de teorías con las que no son coherentes, pero la realidad es que hay muy poca gente libre de culpa que pueda echar la primera piedra.

Los seres humanos y su eterna búsqueda de la magia

A todos los niños se les hace creer en fantasías: los Reyes Magos, Papá Noel, el hada de los dientes, las vacunas que protegen, el pediatra que sabe lo que hay que hacer, la leche hace los huesos fuertes, el flúor impide las caries, las medicinas curan, etc.

Cuando crecen un poco más, se les añaden otras fantasías mucho más peligrosas: les enseñan a exigir sus derechos sin mencionar nunca sus obligaciones, les dicen que el estado de bienestar actual es sostenible y hay que aumentarlo, piensan que un país se puede endeudar sin límites, les dicen que son la generación sobradamente preparada, creen que Rajoy no quiere aumentar las pensiones porque las paga de su bolsillo, piensan que si meten unos impuestos confiscatorios a los ricos los van a pagar, piensan que viven en una democracia y el poder reside en el pueblo, están seguros que el Telediario nunca dice mentiras, piensan que la medicina oficial salva millones de vidas aunque oficialmente sea la tercera causa de muerte, creen que la quimio cura el cáncer, y todos ven correcto que a los hombres españoles se les haya quitado la presunción de inocencia.

Si llegan a los 30 años sin haber vivido nunca ni un sólo día fuera de ese mundo de fantasía, es lógico que piensen que dicha fantasía es lo único real. Si alguien les dice que en el mundo real nadie regala nada y que por cada acto inmoral se sufren unas consecuencias, como no les gusta el mensaje, recurren a la costumbre atemporal de matar al mensajero. Como matar resulta desagradable y ensucia las manos, ahora se recurre al insulto y a la denuncia por decir cosas que crean alarma social y son delito de odio. Esto cierra el círculo de ignorancia autoimpuesta del que no hay salida. Sigue leyendo

Carta abierta a Don Bill Gates

Estimado Bill, estaba leyendo la prensa de los Estados Hundidos cuando he visto una advertencia suya de que van a morir millones de personas cualquier día de estos.

Aquí se puede leer la noticia

Pone usted como ejemplo la gripe de 1.918, que políticamente interesó llamarla la gripe española. Debería usted saber que no fue la famosa gripe la que mató a millones de personas en todo el mundo, sino las vacunas que metieron a millones de personas durante la primera guerra mundial, y muchas más al finalizar dicha guerra.

Aquí está explicado con detalle.

Debería usted tener en cuenta que, hace ahora justo 100 años, las cosas no funcionaban igual que hoy en día. Entonces se lavaban las sábanas en el río dos veces al año. Como el agua se traía de la fuente con cántaros, los domingos se llenaba una palangana y con la misma agua se lavaba toda la familia, que en esa época solía ser familia numerosa.

Todavía pasaron muchas décadas hasta que en las casas empezaron a tener un refrigerador. Hasta entonces la carne se guardaba en una jaula cubierta por tela mosquitera, para que las moscardas no depositaran sus huevos en la carne y se llenara de gusanos. Muchas veces la carne se ponía mala, pero nadie se permitía el lujo de tirar nada. La gente se comía muchos alimentos en malas condiciones: carne podrida, grasas y aceites rancios, cereales enmohecidos por la humedad, conservas mal esterilizadas, productos lácteos de animales enfermos o mal conservados, harinas y legumbres llenas de gusanos, alimentos contaminados por excrementos de ratas, agua contaminada, también usaban utensilios hechos con metales tóxicos, etc.

La aparente mejora de la salud de la población no ha sido gracias a las vacunas o los medicamentos, sino gracias a las alcantarillas, agua potable, higiene personal, viviendas con ventanas y buena conservación de los alimentos.

El único peligro que tenemos ahora con las pandemias no reside en los virus o bacterias que dicen que nos van a matar a todos varias veces, sino en las vacunas y los tratamientos que proponen las criminales “autoridades sanitarias”, con los organismos a los que usted propone financiar a la cabeza de los mafiosos.

Reconozco que usted es una persona inteligente, que supo dejarse copiar el sistema operativo hasta alcanzar un monopolio mundial de facto. Pero le aconsejo que se lea la fábula del burro flautista. Por muy inteligente que sea, nadie domina todas las facetas de la vida. Quizá esté mal asesorado en temas de salud. Si realmente quiere hacer el bien a la humanidad, tenga en cuenta que no hay nadie más peligroso que un fanático bien intencionado.

A los países que pasan necesidades no hay que mandarles medicamentos o vacunas, sino proporcionarles agua limpia y enseñarles a cultivar vegetales frescos. Tampoco hay que hacerlos dependientes de la caridad, sino ayudarles y enseñarles a ser autosuficientes en su propio habitat. El problema es que hay una industria de la caridad que tiene las cosas montadas para que cada vez haya más necesitados. Sin pobres dicha industria no tendría razón de ser, y esas empresas son demasiado rentables para sus dirigentes como para permitir que lleguen a ser innecesarias.

Me ofrezco gratuitamente para asesorarle en estos temas. Yo le garantizo que con la décima parte que dedica ahora a ayuda humanitaria, podrá ayudar a 10 veces más personas de las que ayuda ahora para que tengan una vida saludable y autosuficiente (o sea, multiplicar por 100 el número de personas a las que llegaría su ayuda). Aunque me gustaría entender sus contradicciones, pues he visto un vídeo en el que dice que hay que reducir la población mundial, y luego se preocupa de que una pandemia inventada mate a unos pocos millones, que no se notarían entre los 7.000 millones que estamos ahora despilfarrando recursos no renovables en este planeta finito. No creo que su contradicción se deba a que piense que hay que reducir la población de una clase de personas e impedir que mueran las de otra clase. Dudo que esa sea su intención, pues ese pensamiento es “políticamente incorrecto“, y usted siempre hace gala de una corrección política exquisita. Cuando quiera hablamos y me lo aclara.

Para que pueda disipar sus temores me ofrezco voluntario para entrar en contacto con todos esos virus y bacterias que piensa que pueden aniquilar la humanidad. Después de comerme esos gérmenes a cucharadas y no contagiarme, si me cae simpático le explicaré el truco para que usted y su familia puedan quedar también inmunes. Si se pasa por España le invito a una paella en mi casa, así podrá ver que el Windows que uso no es pirata.

 

El diagnóstico

El diagnóstico es algo común en todas las escuelas de medicina, incluidas las de medicina natural. El problema del diagnóstico es que no es una técnica, es un arte. Como hace más de 50 años que vamos muy escasos de artistas que sepan hacer un diagnóstico, el arte de diagnosticar ha tenido que ser devaluado hasta llegar a ser una cadena de montaje de un proceso industrial para fabricar enfermos.

Paradójicamente, la gente está convencida de que cuanto más caro sea un producto es mejor. Cree a pies juntillas que una máquina que vale varios millones hará un diagnóstico certero, exacto, detallado y con precisión milimétrica. Desgraciadamente, todo eso es falso. La Capilla Sixtina no la podría pintar una máquina. El Requiem de Mozart tampoco lo hubiera podido componer una máquina.

Con la técnica se pueden hacer fotocopias de cuadros famosos, pero no crear obras de arte nuevas. Y cada diagnóstico es una obra de arte única e irrepetible. Ya lo decía Hipócrates, el que sólo sabe medicina, ni medicina sabe. Alguien que tenga que hacer un diagnóstico debe tener en cuenta decenas de cosas: los síntomas; con qué nivel funciona cada uno de los órganos del enfermo; si tiene una microbiota rica, o pobre y arrasada; qué tipo de alimentación hace el enfermo; que suplementos o probióticos toma; si sufre estreñimiento o diarrea; qué pH tiene su orina; su presión arterial; sus niveles de glucosa; si duerme bien por las noches; si tiene problemas familiares o laborales; si sufre ansiedad, estrés o se agobia con facilidad; hay que saber todas las drogas que toma, tanto legales como ilegales; si lleva o ha llevado amalgamas de mercurio; si hace deporte; si vive feliz o amargado; si tiene rencor, deseos de venganza, envidia, avaricia, es iracundo o tiene cualquier otro defecto infantil; si es religioso, creyente, ateo, fanático o pasota; si dice la verdad o miente como un bellaco, etc., etc. Sigue leyendo

La epidemia de gripe es por culpa de los camellos de los Reyes Magos

El titular es falso, pero sólo por una letra. El culpable no es el camello, sino el camelo que nos ha contado la medicina oficial, la OMS y la Farmafia.

A pesar de ello, si todos los años cuando llegan los Reyes Magos montados en sus camellos hay una epidemia de gripe, sería lógico pensar que los camellos son los que transmiten la enfermedad. Hay varios precedentes: las sapientísimas autoridades sanitarias nos han asustado repetidas veces con la gripe aviar, la gripe del cerdo, etc. ¿No sería lógico que la gripe, que todos los años cae en las mismas fechas, la trajeran los camellos?

Desgraciadamente para los crédulos e ingenuos, ninguno de esos animalitos es culpable ni nunca lo ha sido de ninguna enfermedad, y nunca han transmitido ninguna epidemia a los bípedos. Ni siquiera los humanos son capaces de contagiar a otra persona sana, la prueba es que a mi nunca me ha contagiado nadie. Hablo de contagiar a otra persona sana, pues contagiar a alguien que ya está enfermo desvirtuaría completamente la palabra “contagiar”, además de caer en una fea redundancia.

Me voy a convertir en abogado defensor de los camellos, pollos y cerdos, que además de ser inocentes son unos animalitos muy simpáticos. Para demostrar su inocencia voy a presentar una cronología de los hechos que conducen a la epidemia de gripe anual, que todos los años colapsa las urgencias de los hospitales en las mismas fechas. Sigue leyendo