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¿Para QUÉ sirven las VACUNAS? Entrevista al Dr. Enric Costa y Jesús García Blanca

ENTREVISTA con el Dr. ENRIC COSTA VERGER y el escritor JESÚS GARCÍA BLANCA, autores de libro VACUNAS: una Reflexión Crítica. Los argumentos biológicos, médicos e históricos que demuestran que la propaganda oficial sobre las vacunas y sus supuestos beneficios no tiene base científica alguna.

Enric y Jesús han unido esfuerzos y valor para dar a luz este brillante libro que desmonta completamente el MITO de la VACUNACIÓN. No juegan a las medias tintas, sino que se trata de un ataque frontal y de raíz a una de las creencias más extendidas de nuestra sistema sanitario actual, las VACUNAS. Para ello no apelan a sus efectos secundarios -que los tienen-, a los coadyuvantes -tóxicos para el cuerpo- o a las muertes que han provocado -que las hay-, sino que apelan al Sentido Común, a la propia Historia de la Medicina y a los últimos descubrimientos -y no tan últimos- de la Biología.

 

Los que se hayan quedado con ganas, pueden seguir disfrutando de grandes dosis de sentido común en esta otra charla, en la que hice la presentación del mejor libro sobre vacunas que se puede encontrar. Como ya dije en el artículo, es un libro de obligada lectura.

Magnífica charla y nuevo libro de Jesús García Blanca

Y a continuación la portada del libro.

No conviene equivocarse al comprar un libro sobre vacunas, pues leer el libro equivocado puede costar vidas y sufrimiento a los descendientes.

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Espero que pronto podamos hacer un coloquio de entrada libre para poder charlar de estos temas tan interesantes con estos ponentes de lujo.

Magnífica charla y nuevo libro de Jesús García Blanca

Cada vez que leo un trabajo o veo una charla del amigo Jesús disfruto como un niño revolcándose en el barro.

Comparto con él la opinión de que es casi imposible hacerle ver a la gente en la ratonera que están metidos, y que lo único que podemos hacer es poner algunas semillas y confiar en que alguna llegue a florecer. Hay una frase famosa que define muy bien la situación: es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que lo han engañado.

Jesús es maestro, pero para los que no asistimos a sus clases es un Maestro en mayúsculas. Alguien con quien se aprenden cosas valiosas e importantes en cada una de sus charlas, en cada uno de sus artículos y, por supuesto, en cada uno de sus libros.

Lo que más me gusta de su trayectoria es su honestidad de permanecer siendo radical, sabiendo que con esa postura sólo consigues complicarte la vida. Pero hay algo peor, a los que teóricamente se pretende mostrarles la realidad desnuda para que se protejan del engaño al que están sometidos, suelen ser los primeros en lapidar al mensajero portador de la verdad.

 

 

Su último libro de obligada lectura.

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El estrés enferma, paraliza y atonta

Un lector me ha pedido que le explique con todo el detalle posible los estragos que puede hacer el estrés en la salud de las personas. La gente dice que mi profesión es la más estresante del mundo, pero a mi no me afecta, pues he comprendido que el hecho de tener miedo es, en sí mismo, mucho más peligroso que aquello a lo que se teme.

Como estando las 24 horas del día relajado no puedo llegar a ser un experto en estrés, para responder a este lector me voy a limitar a copiar unas páginas de este magnífico libro.

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En los organismos multicelulares, las respuestas de crecimiento y protección son reguladas por el sistema nervioso. La tarea de este sistema consiste en examinar las señales ambientales, interpretarlas y organizar las respuestas de comportamiento apropiadas. En una comunidad multicelular, el sistema nervioso actúa como el gobierno que se encarga de organizar las actividades de los ciudadanos celulares. Cuando el sistema nervioso reconoce una señal amenazadora en el ambiente, alerta a la comunidad celular del peligro inminente. En realidad, el cuerpo consta de dos sistemas de protección diferentes, ambos esenciales para la conservación de la vida. El primero es el sistema que pone en marcha la protección contra amenazas externas. Se denomina eje HP A, que son las siglas del eje Hypothalamus-Pituitary-Adrenal conocido en nuestro idioma como Hipotálamo-hipofisario-suprarrenal. Cuando no existen amenazas, el eje HP A permanece inactivo y el crecimiento florece. Sin embargo, cuando el hipotálamo cerebral percibe una amenaza en el entorno, activa el eje HPA mediante el envío de una señal a la glándula hipofisaria, la «glándula maestra», que es la responsable de conseguir que una comunidad de cincuenta billones de células se prepare para el peligro inminente.

¿Recuerdas el mecanismo estímulo-respuesta de la membrana celular y el complejo de proteínas receptoras-efectoras? Pues el hipotálamo y la glándula hipofisaria se comportan de manera similar. Al igual que las proteínas receptoras, el hipotálamo recibe y reconoce las señales medio ambientales; la función de la hipófisis es la misma que la de las proteínas efectoras, ya que es la encargada de poner en funcionamiento los órganos corporales. En respuesta a las señales de amenaza procedentes del medio externo, la glándula hipofisaria envía una señal a las glándulas suprarrenales para informar de la necesidad de activar la respuesta de «huida o lucha» del organismo.

Los detalles técnicos sobre cómo los estímulos estresantes activan el eje HPA siguen una secuencia muy sencilla: el hipotálamo segrega un factor liberador de corticotropina (CRF) en respuesta a la señal de alerta registrada por el cerebro; este factor viaja por el torrente sanguíneo hasta la glándula hipofisaria, donde activa unas células especiales que liberan corticotropina u hormona adrenocorticotropa (ACTH) en sangre. La ACTH viaja hasta las glándulas suprarrenales, donde sirve como señal para la secreción de las hormonas de «huida o lucha». Estas hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales y proporcionan una gran fuerza física para huir o enfrentarnos al peligro.

Una vez que suena la alarma suprarrenal, las hormonas del estrés se liberan en los vasos sanguíneos y constriñen sus paredes en el aparato digestivo, obligando a la sangre cargada de nutrientes a encaminarse hacia las extremidades, los miembros encargados de ponernos fuera de peligro. Antes de ser enviada hacia las extremidades, la sangre estaba concentrada en las vísceras. La redistribución de la sangre visceral hacia las extremidades durante la respuesta de huida o lucha tiene como consecuencia una inhibición de las funciones relacionadas con el crecimiento, ya que, sin la sangre, las vísceras no pueden ejercer su función de la forma apropiada. Los órganos viscerales dejan de llevar a cabo las tareas de soporte vital, como la digestión, la absorción, la excreción y otras funciones que incrementan el crecimiento celular y la producción de reservas energéticas corporales. Así pues, la respuesta de alerta inhibe los procesos de crecimiento y arriesga la supervivencia del organismo al impedir la producción de las reservas de energía vitales.

El segundo sistema de protección corporal es el sistema inmunológico, que nos protege de las amenazas que se encuentran bajo la piel, como aquellas causadas por bacterias y virus. La activación del sistema inmunológico supone un enorme gasto de las reservas de energía del organismo. Para hacerte una idea de la cantidad de energía que consume el sistema inmunológico recuerda lo débil que te sientes cuando luchas contra una infección como la gripe o un resfriado. Cuando el eje HPA activa la respuesta de huida o lucha, las hormonas secretadas por las glándulas suprarrenales suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico a fin de conservar las reservas de energía. De hecho, las hormonas del estrés son tan eficaces a la hora de inhibir la función del sistema inmunológico que los médicos se las recetan a los pacientes de trasplantes para que su sistema inmune no rechace los tejidos extraños.

¿Por qué el sistema suprarrenal inhibe el inmunológico?

Imagina que estás en una tienda en la sabana africana padeciendo una infección bacteriana y con un caso grave de diarrea. De repente, oyes el ronco rugido de un león fuera de la tienda. El cerebro debe tomar una decisión y resolver cuál de las dos amenazas es más peligrosa. A tu cuerpo no le serviría de nada superar la infección bacteriana si dejas que el león te devore. Así que tu organismo decide detener la lucha contra la infección y gastar energías en la huida para sobrevivir al encuentro con el león. Por tanto, una consecuencia secundaria de la activación del eje HPA es la reducción de nuestra capacidad para luchar contra las enfermedades.

La activación del eje HPA también disminuye nuestra capacidad de pensar con claridad. El procesamiento de la información en el cerebro anterior, el centro del razonamiento lógico, es bastante más lenta que la actividad refleja controlada por el cerebelo. En una emergencia, cuanto más rápidamente se procese la información, más probabilidades tendrá el organismo de sobrevivir. Las hormonas adrenales del estrés constriñen los vasos sanguíneos del cerebro anterior para reducir su funcionamiento. Además, estas hormonas frenan también la actividad de la corteza prefrontal, el centro de la actividad y el pensamiento consciente. Durante una emergencia, el flujo vascular y hormonal nutre el cerebelo, la fuente de los reflejos instintivos vitales que con más eficacia controla la respuesta de huida o de lucha. Aunque es necesario para la supervivencia que las señales de estrés repriman la mente consciente, que tiene un procesamiento más lento, todo eso tiene un precio. La disminución de la consciencia y la reducción de la inteligencia.

(Takamatsu, et aL, 2003; Arnsten y Goldman-Rakic, 1998; Goldstein, et a.l, 1996).

El miedo mata

La pura verdad es que cuando estás asustado te vuelves más tonto. Los profesores lo ven todos los días con los estudiantes «a los que no se les dan bien los exámenes». La ansiedad que provocan los exámenes paraliza a los alumnos que con manos temblorosas marcan las respuestas equivocadas porque, a causa del pánico, no pueden acceder a la información almacenada en el cerebro que tan cuidadosamente han ido adquiriendo durante el semestre.

El sistema HP A es un mecanismo brillante para manejar situaciones de estrés agudo. No obstante, este sistema de protección no está diseñado para permanecer activado de forma continuada.

Hoy en día, la mayor parte del estrés que experimentamos no tiene carácter agudo; no son amenazas concretas que podamos identificar con facilidad. No podemos responder a ellas y seguir adelante. Nos vemos acosados a diario por multitud de problemas sin solución en nuestra vida personal, nuestro trabajo y nuestro planeta desgarrado por las guerras.

Dichas preocupaciones no amenazan nuestra supervivencia inmediata, pero activan igualmente el eje HPA y el resultado es una elevación crónica de las hormonas del estrés. Para ilustrar los efectos adversos de la liberación mantenida de adrenlina voy a utilizar el ejemplo de una carrera de atletismo. Un saludable grupo de expertos velocistas se coloca en la línea de salida. Cuando escuchan eso de «¡en sus puestos!», apoyan las manos y las rodillas e introducen los pies en los puestos de salida. A continuación, el juez de salida grita «¡listos!». Los atletas contraen los músculos mientras se elevan apoyados sobre las puntas de los dedos de las manos y de los pies. Cuando cambian al modo «¡listos!», sus cuerpos liberan adrenalina a fin de fortalecer los músculos para la ardua tarea que tienen por delante. Mientras los atletas se contienen a la espera de que llegue el «¡ya!», sus cuerpos se tensan en anticipación a la carrera. En una carrera normal, esa tensión dura sólo un segundo o dos antes de que el juez de salida grite «¡ya!». Sin embargo, en nuestra hipotética carrera el grito de «¡ya!» que pondría a los atletas en movimiento no llega nunca. Sin importar lo en forma que estén, esos atletas se desplomarían en cuestión de segundos a causa del esfuerzo

Vivimos en un mundo que nos mantiene de manera constante en el modo «¡listos!» y un creciente número de investigaciones sugiere que nuestro estilo de vida en alerta continua supone un serio problema para nuestra salud. El estrés diario activa de forma constante el eje HPA, preparando nuestros cuerpos para la acción. Al contrario que en el caso de los atletas, el estrés que acumulamos no se libera de las presiones generadas por nuestros miedos crónicos y nuestras preocupaciones. Casi la totalidad de las enfermedades importantes de la población están relacionadas con el estrés crónico.

(Segerstrom y Miller, 2004; Kopp y Réthelyi, 2004; McEwen y Lasky, 2002; McEwen y Seeman, 1999).

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Aparte de estas interesantes observaciones, lo que más me ha gustado de este libro es la explicación científica de por qué los medicamentos pueden producir exactamente el efecto contrario del que se pretende.

La discusión continuará en los comentarios.

Dos vídeos del doctor Peter C. Gøtzsche diciendo verdades

El Dr. Peter C. Gøtzsche es un investigador médico danés, director del Centro Cochrane Nórdico en Copenhague, Dinamarca. Es autor de numerosas revisiones dentro de la Colaboración Cochrane.

También es autor del libro, recientemente traducido al castellano, “Medicamentos que matan y crimen organizado”

medicamentos que matan

En esta pequeña entrevista, expone las conclusiones a las que ha llegado en relación a la industria farmacéutica: que sus prácticas de soborno y corruptelas son de tipo mafioso, que los fármacos que venden en su mayoría se basan en principios pseudocientíficos y que se antepone el beneficio económico a costa de la salud de los pacientes.

En el siguiente vídeo se muestra muy crítico con la influencia que la industria farmacéutica ejerce sobre la profesión médica, destripa el fraude de la psiquiatría y concluye que a la sociedad en general le iría mejor si los psicofármacos no existieran. Gøtzsche también es muy crítico en otros ámbitos, como por ejemplo el cribado de cáncer de mama.

Entrevista de RNE a Jesús García Blanca sobre su nuevo libro

Aunque parezca increíble, en Radio Nacional de España le han hecho una entrevista al amigo Jesús García Blanca sobre su nuevo libro “La Sanidad contra la Salud” (Ediciones i).

Aquí se puede comprar el libro

Acaba de salir y todavía no he tenido tiempo de leerlo, pero cualquier trabajo de Jesús se puede recomendar sin haberlo leído. Es ir sobre seguro.

Las últimas entrevistas que le han hecho a Jesús han sido censuradas enseguida, algunas no han llegado ni a emitirse. En este caso, me he guardado el audio en el disco duro para cuando eso ocurra

La entrevista ocupa los primeros 25 minutos del siguiente audio

Ir al audio de la entrevista