Los 5 mandamientos del buen pasota

Por algún motivo desconocido los seres humanos empezamos a razonar antes de estar preparados para poder controlar ese gran potencial. El resultado final es que todo el mundo percibe su gran potencial, y luego acaba frustrado porque no usa ni el 2% de lo que cree que podría usar. Todo el mundo siente que su destino es hacer algo mucho más importante de lo que hace, y acaba cometiendo locuras y metiéndose en berenjenales de los que luego no sabe cómo salir indemne.

El razonamiento es una potente arma de doble filo y a la gente no le han dado el libro de instrucciones. En esas condiciones las personas tienen pocas posibilidades de ser felices. En términos informáticos podríamos decir que todas las personas tienen un exceso de RAM, lo cual no es malo, los problemas vienen cuando quieren usar toda su capacidad sin conocer las consecuencias últimas de sus actos, sin tener la escala de valores adecuada, sin tener un índice de prioridades y sin conocer la frontera que separa la realidad de sus fantasías.

Ser un buen pasota nos podría ayudar a librarnos de las consecuencias más graves en nuestra alocada carrera hacía no sabemos dónde. A continuación propongo los 5 mandamientos del pasota y unos deberes ineludibles:

1 – No tener creencias. Las creencias producen una distorsión de la realidad y empujan a tomar decisiones equivocadas, lo cual es la principal fuente de sufrimiento. Seguir leyendo

Entrevista a Jesús García Blanca sobre (contra) las vacunas

El entrevistador se ve desbordado  a medida que Jesús le va desmontando todos los esquemas, pero las aportaciones del amigo Jesús siempre son interesantes y logran sembrar las dudas, incluso en las mentes que navegaban plácidamente en las calmadas aguas del “pensamiento políticamente correcto”.

Seguiremos debatiendo en los comentarios.

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Adjunto el libro del que se habla en la entrevista.

Una entrevista muy interesante al Dr. Stefan Lanka

Poco a poco van cayendo los mitos y los timos de la medicina oficial (artificial). Como los estudios y las investigaciones desde hace décadas únicamente van dirigidas a soluciones químicas totalmente artificiales, se llega a un punto en el que no queda nada de valor que sea aprovechable.

Mucha gente que ha vislumbrado la falsedad de los métodos que usan los nuevos brujos con bata blanca, siguen pensando que con las nuevas, sofisticadas y caras máquinas de diagnóstico se podrá saber cuál es la enfermedad que se padece, para luego poder hacer un tratamiento natural y alejado de la química. Siento desilusionarlos, pero cualquier diagnóstico basado en falsas teorías, sigue dando resultados incorrectos. Pensar que una máquina que vale decenas de millones no se puede equivocar, a pesar de que sus constructores y programadores no tengan ni idea del asunto que maneja la máquina, es una evasión de la realidad muy infantil.

Yo comprendo los motivos que empujan a la gente a admitir que si a un burro le pones una bata blanca podrá volar. Los viejos defectos de toda la vida, la ignorancia, el miedo y las prisas, unidos a altas dosis de irresponsabilidad, pueden hacer creer que la tecnología puede obrar milagros.

A las personas les resulta más cómodo creer que los unicornios cabalgan sobre el arco iris, que hacer una dieta sana que les restaure su salud por completo. Desgraciadamente para ellos, la naturaleza no utiliza los cuentos de hadas en la vida real.

La leyes naturales son muy fáciles de entender, aunque la gente se esfuerce mucho para no entenderlas. Una de las más importantes es la siguiente: cada producto que te vas a comer lleva pegada una factura inseparable. Si te comes un producto, tendrás que pagar la factura adherida con total seguridad. La factura no se puede pagar con dinero y, nadie, por mucho poder que tenga, podrá dejar de pagarla. Si buscas algún truco para no pagar la factura, el importe irá aumentando con los intereses de demora, hasta que tu saldo vital no pueda hacer frente a la cantidad acumulada.

Pero también hay buenas noticias: hay muchos productos sencillos y baratos que en vez de llevar enganchada una factura, devengan un abono de energía, salud, vitalidad y placer. Cada vez es más difícil encontrar una buena excusa para seguir yendo a las fábricas de enfermos oficiales.

 

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Copio un comentario de alto nivel que pasa inadvertido en un foro

En un foro que están hablando de los coches eléctricos, me encuentro con este genial comentario sin venir a cuento:

Todo sistema de diagnóstico sufre una tasa de falsos positivos: personas sanas a las que se diagnostica erróneamente cáncer, y de falsos negativos: personas cuyo cáncer no es detectado.

Según se apilan una sobre otra ‘campañas institucionales de prevención del cáncer’ o ‘campañas de detección precoz del cáncer’ el número de falsos positivos puede crecer mucho más que el de verdaderos casos de cáncer. Esto ocurre por un fenómeno de saturación. Los métodos corrientes de detección de casos: una persona que acude al ambulatorio diciendo que siente dolor, detectan ya la mayoría de casos reales. Eso unido a campañas concretas, dirigidas a la población de riesgo, detectan los pocos casos que habían pasado inadvertidos y casi la totalidad de casos reales.

A partir de este punto, campañas masivas, sin ton ni son, no detectan casos reales que hayan pasado los filtros de los métodos de detección corriente y a cambio sí ‘diagnostican’ multitud de falsos positivos. Seguir leyendo

Habrá que instaurar la objeción de conciencia contra la vacunación obligatoria

Pongo dos vídeos de una charla de la pediatra Lua Catalá, en los que hace una profunda, completa, brillante y minuciosa exposición sobre las vacunas y lo absurdo de su obligatoriedad.

Normalmente suelo comentar los vídeos que pongo añadiendo mis opiniones y mi punto de vista sobre el asunto. En este caso, la doctora Lua Catalá no se ha dejado nada en el tintero, por lo que no puedo añadir nada relevante que ella no haya planteado.

 

Aperitivo que alcaliniza, cura, desincrusta, remineraliza y… está bueno

Además de lo que dice el título, aporta vitaminas, limpia y fluidifica la sangre, disuelve las mucosidades, desatasca las arterias, neutraliza el ácido úrico, impide infecciones, cura la mayoría de enfermedades conocidas y, más difícil todavía, cura muchas de las enfermedades que todavía no se han inventado. Y digo inventado y no descubierto, porque para descubrir algo antes tiene que existir. Las nuevas enfermedades inexistentes que se publicitan son inventadas, no descubiertas.

Le llamo aperitivo porque se toma una hora antes de la comida. Está bueno y cuando te acostumbras engancha.

Primero se hace el caldo de verduras que se mantiene perfectamente tres días en el frigorífico en tarros de cristal.

El caldo se hace de la manera siguiente:

Se coge una olla grande de acero inoxidable. Yo uso las ollas que caben de 8 a 10 litros, de esa forma no sobresale cuando empieza a hervir.

Se ponen 3 ó 4 litros de agua destilada. La cantidad necesaria para que, según las personas que sean, el caldo hecho dure unos 3 días.

Luego se empiezan a cortar verduras, procurando cortarlas finas para que pasen todas sus propiedades al caldo. Si se tiene un procesador de alimentos las cosas duras se pueden picar o rallar (por ejemplo, cebollas, remolachas, nabos, zanahorias, etc.)

Verduras imprescindibles Seguir leyendo

El chivo expiatorio del gluten

Hay productos que se ensalzan sin motivo y otros se criminalizan exageradamente. Las modas van cambiando y van poniendo en la diana ciertos productos, que con el tiempo a veces pasan de un extremo al otro de la balanza. Todavía me acuerdo cuando decían que el aceite de oliva producía colesterol, y 40 años después ayuda a corregirlo. El chiste es más gracioso cuando se sabe que no hay colesterol bueno o malo, y que lo único peligroso es el tratamiento con estatinas.

El verdadero problema es que los profesionales de la enfermedad ni son capaces de razonar en segundo grado, ni vislumbran las consecuencias de sus propuestas. Cogen la lista de productos malos de moda y arrasan con ellos hasta los cimientos.

La lista de productos malos de los nutricionistas no tiene en cuenta si son buenos o malos para la salud. Lo más importante es saber si engordan, si crean intolerancias o producen síntomas. En vez de solucionar la causa primera que produce los problemas, se cambian los productos que producen los síntomas por sucedáneos, aunque los últimos sean mucho peores para la salud. Seguir leyendo