Archive for the ‘Acciones ciudadanas’ Category

Cuentos de patriotas apátridas y dignatarios indignos

Había una vez un lejano país que, por su cobardía y falta de colgantes en la entrepierna, se le apodaba cariñosamente la Piel de Vaca. Algunos siglos antes se le llamaba la Piel de Toro, pero la Real Academia de la Lengua denunció la falta total de coherencia al usar un nombre masculino, habiendo tamaña escasez de gónadas.

Precisamente por la escasez antes citada, el susodicho país acabó siendo despojado de su poder, y sus territorios se los repartieron 17 señores feudales, a cada cual más mediocre y cobarde. Puede parecer extraño que unos cobardes pudieran conquistar todos esos territorios, pero tiene una explicación muy sencilla: tras la muerte del dictador, los que se encontraban en el momento justo y el sitio adecuado, decidieron repartirse la Piel de Vaca como si fuera un solar, en vez de constituir una república democrática de verdad basada en una constitución digna.

Pasaron unos años felices cada uno robando en su taifa y el gobierno en la de todos, hasta que el hastío de la rutina empujó a los más ambiciosos a tratar de conseguir nuevos logros.

Como el gobierno necesitaba a las Taifas del Norte para conseguir mayorías y poder aprobar los presupuestos (no se puede robar más que el año anterior sin aumentar el presupuesto), iba aumentando las desigualdades, dejándose chantajear a cambio del apoyo parlamentario de las Taifas del Norte. Cuando al matón del patio del colegio nadie le para los pies, las exigencias crecen de forma desmesurada.

Un sabio dijo una vez: hay personas que tienen muchísimo dinero, pero ninguna tiene bastante. El atávico defecto humano de la ambición fue el detonador de una conspiración que perseguía aumentar el poder de la Taifa del Nordeste y mantenerlo durante mucho tiempo. Los señores feudales de esa región decidieron planificar una estrategia que les otorgara una gran ventaja y consolidara su poder durante generaciones.

Consultaron a los más espabilados del lugar, y éstos les hicieron las siguientes recomendaciones:

1 – Aunque esto no es una democracia y nunca lo será, hay que mantener las formas y aparentar como si lo fuera. Es conveniente que la mayoría del pueblo vote nuestra oligarquía. De esa forma, no tendremos problemas para imponer nuestra voluntad con el respaldo del pueblo, aunque lo que hagamos sea exactamente lo contrario de lo que hayan votado.

2 – Para mantener una mayoría de votos cautivos durante generaciones, no se puede apelar ni a la lógica ni al sentido común de las personas, sobre todo, si habitualmente se hacen cosas contrarias a los intereses de la plebe. La única solución es implantar una religión en la que la gente obedezca en base a dogmas de fe, sin necesidad de demostrar que algo es bueno o que les interesa.

3 – Como el tema religioso está muy desprestigiado, pues nosotros mismos nos hemos encargado de arrasar cualquier código de conducta que introdujera en la escuela cualquier escala de valores, hay que buscar algo igual de potente, pero moldeable a nuestro gusto.

4 – Las cosas que más excitan la sensiblería de la gente (no confundir con sensibilidad), son Dios, Patria y Familia. A Dios lo hemos derogado y la familia la estamos difuminando, por tanto, sólo nos queda la patria. Lógicamente, nosotros seremos los que dibujaremos las fronteras que delimitarán la “patria” que vamos a vender a nuestros votantes. Y como la palabra “patria” le trae malos recuerdos a mucha gente, nosotros utilizaremos el término “Nación independiente”.

5 – Como esa Nación independiente no llegará a existir nunca, se pueden hacer promesas imposibles sin el menor recato. No hay más remedio que ilusionar a la gente con un país en el que todos los días habrá helado de postre, para que al pueblo no le importen los sacrificios que se le pidan en aras de conseguir la próspera tierra prometida de leche y miel. En dicho país, como muy bien dijo el sabio ZP, todos y cada uno de los ciudadanos dispondrán de recursos muy por encima de la media.

UNA NUEVA MONEDA PARA LA NUEVA REPÚBLICA

Aunque no se tenía la más mínima intención de fundar una nueva república, se pensó en diseñar una nueva moneda. Se podría poner en circulación incluso antes de declarar la independencia, e ir acostumbrando al pueblo a su uso. Es perfectamente legal poner en circulación papelitos de colores, siempre que no estén denominados en euros u otra moneda sujeta a monopolio.

Una manera sencilla y rápida de colocar los nuevos cromos, es pagar una parte de los sueldos o algunos servicios con dichos papeles recién pintados.

En los nuevos billetes se decidió imprimir la faz del capo fundador de la logia.

Los diseñadores de la nueva moneda estuvieron mucho tiempo tratando de implementar el escudo de armas de la nación, en el que figuraba un arco en forma de 3% y debajo se podía leer el lema o divisa de la república: “La pela es la pela”. Después de largas y sesudas sesiones de trabajo descartaron incluir la heráldica en los billetes. Los nobles de la taifa querían apostar por una república moderna y despojada de rancias tradiciones. Siguiendo las directrices de la élite, el grupo de trabajo se decantó por una versión minimalista en la que se aplicaría el espíritu del escudo de armas, pero sin mencionarlo.

Un economista aficionado a las chaquetas de color semáforo tuvo una brillante idea: descontar el 3% del valor facial de los billetes, de forma que los billetes de 100 tuvieran un valor real de 97. La idea era genial, pues de esa manera se ahorrarían mucho tiempo en la recaudación de dinero violeta, al que por alguna extraña razón, la gente, posiblemente daltónica, lo etiquetaba de dinero negro.

Como, siguiendo la tradición de las más importantes repúblicas, el Banco Central no pertenece al Estado ni al pueblo sino a las oligarquías que detentan realmente el poder y manejan a su antojo las vidas y haciendas de la cabaña lanar que les encumbra, la tasa del 3% por cada papelito impreso cae directamente en las manos adecuadas. Este sencillo método ahorra el engorroso tráfico de maletines e incómodos desplazamientos a Andorra con coches carísimos conducidos por gente hortera.

EL PUEBLO TIENE MONO DE DUI

Después de tantos años fomentando la religión separatista desde el bautismo, pasando por la escuela, la TV, los deportes, y hasta en los sermones de las iglesias, el pueblo pedía de rodillas ver realizadas todas esas promesas. A la gente los discursos le sabían a poco. La república de fantasía que se prometía era tan maravillosa, que la impaciencia empujaba al pueblo a pedir una dosis de prueba.

Los más radicales empezaron a presionar para poner fechas al magno acontecimiento. Y después de echar cientos de balones fuera y de sonados retrasos en las fechas, no hubo más remedio que montar una obra de teatro que aplacara el mono de la gente, de la misma forma que se le suministra metadona a los heroinómanos para hacerles el mono más soportable.

Las familias de los oligarcas se reunieron para buscar la forma de torear el problema. Después de largas discusiones llegaron a la conclusión de que no había más remedio que proclamar la DUI, aunque fuera durante un rato y con un escenario de cartón piedra. Eso aplacaría los ánimos enardecidos de la gente, y les daría mecha, al menos, hasta las elecciones de dentro de 8 años, en las cuales ya se buscaría otra buena excusa.

Lo más importante para dicha estrategia era encontrar un tonto útil que cumpliera los requisitos necesarios para desarrollar su cometido. Los requisitos son dos: 1) que sea tonto; 2) que sea muy tonto, para que no se vea venir que va a ser inmolado como chivo expiatorio en el altar de los sacrificios rituales. En todos los partidos se tienen previstas unas cuantas personas de usar y tirar para cuando la ocasión lo requiere. Son gente sin oficio ni beneficio que son cebados por el partido hasta que les llegue su San Martín. Buscaron entre todos los candidatos y escogieron a un noi de Girona que les venía ni que al pelo.

Para no hacer el relato demasiado largo, paso a narrar la escena final del vía crucis.

DUELO DE COBARDES EN EL O.K. CORRAL VIRTUAL

El conflicto entre el presidente de la Piel de Vaca y el de la Taifa del Nordeste fue aumentando la crispación, hasta convertirse en un duelo personal. Fue uno de los duelos más estresantes del siglo. Miles de personas tomaban somníferos para conciliar el sueño. La gente no aguantaba la presión que producía la lentitud de los adversarios.

Los dos eran tan cobardes, que cambiaron las reglas de cualquier duelo normal. La máxima preocupación de cada uno de ellos era que el adversario fuera el primero en desenfundar. Los dos eran tan pusilánimes y estaban tan acomplejados, que no querían tomar la iniciativa para que nadie les llamara fachas o violentos. Era un choque de trenes filmado a cámara lenta.

Las armas usadas en el duelo fueron totalmente innovadoras. En la era de Internet y la realidad virtual, los contrincantes escogieron unas armas que podían disparar hasta tres caracteres y alojarlos en la nube. “Envelope kid” cargó la recamara de su arma con los explosivos tres caracteres “155”. El “Nen del trespercent” amenazaba con disparar las letras “DUI”. Los dos proferían amenazas veladas para que el otro disparara primero. Pasaban los días y el ambiente se hacía irrespirable. Los dos acariciaban el gatillo sin la más mínima intención de disparar.

La falta de huevos durante esas fechas fue tan acusada que el mercado de los huevos se contagió y su precio subió un 84%.

Después de un tiempo de tensa inacción, al de la Taifa del Nordeste se le ocurrió una treta para desmoralizar al adversario. Disparó su arma lanzando la “DUI” durante ocho segundos, pero inmediatamente borró los caracteres de la nube. Con esto rompió la calma chicha, esperando conseguir una ventaja. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio al adversario fumándose el Marca y leyendo un puro. Unos días después, sin darle importancia, le preguntó si había disparado o había sido un cartucho de fogueo. Esto desmoralizó al “niño sin peine” y tomó la decisión de negociar.

Mientras públicamente decían que no había diálogo, los móviles de los dos presidentes no tenían tiempo ni de cargar la batería. Los dos sabían que el acuerdo era muy sencillo, pues ninguno quería verse obligado a disparar. La única preocupación era presentar el acuerdo para que cada uno pudiera salvar la cara delante de los suyos. El acuerdo fue sencillo: uno disparaba la DUI sabiendo que era imposible su aplicación, y el otro disparaba el 155 y convocaba elecciones, pero dejando intactas las infraestructuras de propaganda para que los sublevados volvieran a ganar las elecciones, sobre todo, la cadena de TV que llevaba el escudo de armas en su propio nombre: TV3%. Ambos quedaban como héroes frente a los suyos, mientras el statu quo no cambiaba en lo más mínimo. El viejo truco de reformarlo todo para que todo quede igual que estaba.

Un jueves de un cálido día de otoño se anunció la comparecencia para comunicar lo pactado. Pero un fugaz pensamiento trastocó los planes que tantos días habían costado urdir. Mirando el presidente el lema de su escudo de armas “La pela es la pela”, comprendió que se había dejado llevar por el corazón sin tener en cuenta el asunto más importante de todos. Inmediatamente, volvió a contactar con el adversario y le pidió garantías de que su patrimonio personal quedaría a salvo y, ante la negativa del otro, dejó que su palabra se hundiera en el fango.

Ante tamaña cobardía, su entorno más cercano presionaba al “Nen” de forma despiadada para que disparara su arma de tres caracteres. En un arrebato de sacrificio por la causa le dijo a su segundo de a bordo: una buena solución sería que yo dimitiera y tú, que eres un peso pesado de la política, ocuparas mi puesto y le dispararas el “DUI” entre ceja y ceja al gobierno opresor. A lo que el Vice le contestó: el guión está escrito desde hace muchos años y no se puede cambiar, tú representas a Cristo y yo a Judas, y aunque por nuestra amistad me cambiaría gustoso contigo, no puede ser y, además, es imposible.

Dispuesto a cumplir el trágico destino que la historia le tenía reservado y subir a los altares político-religiosos como el Moisés ateo, apuró el último trago de hiel y se dirigió a oficiar el solemne entierro de su trayectoria y el nacimiento por cesárea de la suspendencia republicana. A nadie sorprendió la cara de entierro que mostraban los oficiantes, pues cada mano que deslizaba un voto secreto en la urna, a los sumos sacerdotes les parecía que estaba martilleando con saña otro clavo en el ataúd de sus carreras.

Quiso el cruel destino que llegara a oídos del “Nen” una conversación del Vice en la que, además de admitir que la independencia era totalmente inviable, se tomaba la decisión de engañarlo miserablemente y no decírselo, como último intento de evitar que se rajara y no saltara por el precipicio. Por nada del mundo había que suspender el espectáculo que ya se había anunciado a los súbditos. Desde tiempos remotos se respeta la norma universal de darle al pueblo pan y circo, que en los tiempos modernos ha degenerado en comida basura y televisión basura.

En el pecho del “Nen” ardía la sed de venganza, pero como la función principal de su cerebro era abonar su abundante mata de pelo, a sus neuronas libres no se les ocurría ninguna venganza maquiavélica que equilibrara la balanza de las ofensas. Rebuscando en las memorias de sus años mozos, cruzaron por su mente el título de dos películas que le encendieron la bombilla. Una peli se titulaba “Tu a Boston y yo a California”. El título de la otra era “Si hoy es martes, esto es Bélgica”. Y dicho y hecho, la decisión estaba tomada: el Vice iría a la cárcel y él a Bélgica. El bochornoso ridículo de los sucesos posteriores ya son de dominio público.

EPÍLOGO

La triste moraleja de este cuento es que los reyezuelos de las taifas, e incluso los de los gobiernos centrales, a su vez son siervos de las élites mundiales. Como en las muñecas matrioskas, el titiritero que maneja las cuerdas de las marionetas a su vez es manejado desde las alturas a través de las cuerdas invisibles de sus pasiones inconfesables.

El poder de los amos sobre las marionetas y el titiritero, emana del profundo conocimiento que tienen de un par de cosas sencillas:

1 – Conocen las cualidades que debe tener el dinero. Saben que el oro es el dinero de los reyes, la plata es el dinero de los caballeros, el trueque es el dinero de los labriegos y la deuda es el dinero de los esclavos (los papelitos de colores en circulación están respaldados por deuda). En los últimos años ha aparecido un nuevo dinero llamado criptomonedas. Se trata de un dinero espiritual basado en las tres virtudes teologales de la Iglesia Católica: fe, esperanza y caridad. Su funcionamiento se basa en gente caritativa que vende sus criptomonedas a otras personas que han depositado su fe y su esperanza en este tipo de dinero.

2 – Los amos conocen profundamente los defectos ancestrales de la especie humana, mucho mejor que si los hubieran parido. A veces les sale alguno con un lavado defectuoso del cerebro que hace algo que no esperaban, pero cuando se trata de adivinar el resultado de unas elecciones, saben con total certeza que la mayoría siempre escogerá la opción que más perjudica los intereses del pueblo.

Parece ser que estos amos han diseñado para un próximo futuro un gobierno mundial, una moneda mundial y un control total de los siervos. Para la moneda mundial ya señalaron hace mucho tiempo el año 2018 para que entrara en vigor. Lo cual no quiere decir que dicha moneda sea alguna de las que ahora hay en circulación.

Para conseguir el gobierno mundial, tendría sentido que, primero, favorezcan la desmembración de los países grandes. Es más fácil avasallar a pueblos pequeños, débiles y, sobre todo, endeudados. Pongamos como ejemplo a la Taifa del Nordeste:

Aunque los oligarcas de esta taifa lo último que desean es la independencia, vamos a suponer que la consiguieran como ejercicio intelectual para poder analizar las circunstancias. La República nacería sin servicios, sin ejército, sin Hacienda, sin dinero para pagar las nóminas de los funcionarios a final de mes y, lo peor de todo, endeudada hasta las cejas y sin la más mínima posibilidad de financiarse a ningún precio. Como el territorio no tiene recursos materiales para vender o hipotecar, los gobernantes se verían obligados, para poder sobrevivir, a aceptar contratos leoninos que hipotecarían su libertad de decisión. Pero como con todas esas condiciones todavía no sería suficiente, al final tendrían que vender su alma al mejor postor, y someterse a la voluntad y la agenda de los grupos de presión que les dieran dinero para comer.

Con ello se cumpliría la más común de las paradojas: que al usar un trampolín para subir más alto, se dispara un resorte escondido, el trampolín se convierte en una trampa, y en vez de subir a un nivel mayor de libertad, caes en el pozo de la esclavitud. Son los riesgos de delegar el timón de un país a un indocumentado que no sirve para presidente de su comunidad de vecinos.

 

****************

Aparte del cuento, también quería dar mi opinión sobre el derecho a decidir de las personas.

La libertad de decisión de cada persona está limitada por la libertad de las personas que le rodean.

Para evitar que nadie se extralimite en sus derechos o libertades, en la mal llamada Democracia (es más correcto llamarla la dictadura de la mayoría, la cual es un desastre, pues la mayoría históricamente se ha equivocado siempre) se establecen unas leyes que impidan los abusos. Dichas leyes ya incluyen las fórmulas para cambiarlas, para evitar la tentación de que cada persona quiera adaptarlas a sus gustos, manías y vicios. Lógicamente, y como no podría ser de otra forma, para cambiar la Constitución se necesitan unas mayorías cualificadas. Si la dictadura de la mayoría ya es desastrosa, someter las leyes a los caprichos de minorías podría destruir el planeta cada tres meses.

A pesar de ello, yo estoy de acuerdo con hacer unas cuantas consultas a los pobladores de la Piel de Vaca:

Primero se hace un referéndum para preguntar a los pielvaqueños si quieren seguir financiando las duplicidades, las corruptelas, los enchufismos y el despilfarro de las 17 taifas, o damos un paso atrás y volvemos a tener un sólo gobierno corrupto, con los enchufados conocidos o amancebados sólo por ese gobierno, y con el despilfarro y mangoneo de un sólo gobierno.

En la misma papeleta se pone otra casilla, para que la marquen los que estén de acuerdo con eliminar todos los alcaldes y concejales de los ayuntamientos de los municipios de menos de 20.000 habitantes. El ayuntamiento se queda donde está, pero pasa a ser gobernado por el alcalde del ayuntamiento más próximo por videoconferencia.

Si la gente tiene derecho a decidir, lo lógico es empezar a preguntar por las cosas más importantes en las que se despilfarra el doble de dinero del déficit anual nacional. De esa forma se entrará en superávit el primer año de aplicar la voluntad del pueblo. Teniendo en cuenta que los políticos, además de innecesarios, dificultan el libre mercado, cuanto menos haya y más lejos se encuentren, tanto mejor para la inmensa mayoría de la población.

Suponiendo que después de esta consulta la gente siguiera emperrada en despilfarrar sus impuestos y el sudor de su frente en mantener virreyes mediocres e instituciones horteras, entonces se podría hacer un referéndum para la independencia de la Taifa del Nordeste con las siguientes condiciones:

Para evitar que cuatro gatos pudieran obligar a vivir en el exilio de la Piel de Vaca a gente que no lo desea, para que se aceptara la independencia, la mayoría de votos a favor debería ser al menos de dos tercios de los votantes. Si fuera para cambiar el color de las paradas de autobús, no sería necesaria una mayoría tan importante, pero para tomar una decisión que arruinaría el territorio durante tres generaciones, es conveniente que una gran mayoría esté de acuerdo.

Suponiendo que se consiguiera esa mayoría, la independencia no se haría efectiva hasta haber liquidado en efectivo todos los bienes de la Piel de Vaca que se encuentran en ese territorio a precios de mercado, haber pagado todas las deudas sin re-financiación, y haber liquidado, en efectivo y en dinero de curso legal en la Piel de Vaca, la parte alícuota de la deuda nacional calculada sin la aplicación del procedimiento de déficit excesivo. Las deudas provocadas por los corruptos incompetentes que han votado todos los ciudadanos, se pagan entre todos los irresponsables electores antes de abandonar el barco, a ver si a la próxima se fijan un poco más en la cara del mafioso al que votan.

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Cómo hacer el triple salto mortal con el razonamiento

En los comentarios ha salido muchas veces el tema de razonar en diferentes grados. Es un tema sencillo de hacer y complejo de explicar. Lo intentaré, a ver qué sale.

Antes de sacar el juguete del razonamiento de la caja, es conveniente hacer algunas advertencias y recomendaciones:

El razonamiento es un arma de doble filo. Usando correctamente el razonamiento se pueden poner los cimientos para vivir con una dicha inmensa. Si el razonamiento se usa mal, de forma incompleta, dando como bueno lo que dice la tele, terminando de razonar abruptamente por pereza, aceptando la conclusión más sencilla porque se hace tarde para ir al bar con los amigos, etc., la espiral de sufrimiento y desdicha que se logrará con su uso será exponencial.

Lo primero que hay que hacer notar es que la especie humana no ha empezado a razonar de manera natural. Nuestro razonamiento ha sido provocado por algún hecho desconocido, pero totalmente artificial. No tengo ni idea cómo empezó, pero puedo imaginar algunas posibilidades: Sigue leyendo

El mito del Estado de Bienestar de Félix Rodrigo

 Recomiendo el siguiente vídeo sobre el mito del Estado de Bienestar. El librepensador Félix Rodrigo hace un interesante análisis de todas las facetas del mal llamado Estado de Bienestar, que no es ni más ni menos que el bienestar del Estado.

Disecciona brillantemente las importantes parcelas en las que el Estado ha metido sus zarpas con el único propósito de conseguir más poder y extraer la riqueza de la población.

La educación, la alimentación y la salud han sido programadas para arrebatar la dignidad de las personas y crear una sociedad acomplejada, ignorante y dependiente. Incluso las estadísticas han sido manipuladas para otorgar veracidad a las grandes mentiras sobre las que se sustenta la nueva sociedad, que, además de ser insostenible, ha perdido los conocimientos necesarios para su regeneración.

Pinchando aquí se puede entrar en el blog de Félix.

No me deja insertar el vídeo en el blog, mientras lo intento, aquí está el enlace.

Pulsar aquí para ver el vídeo.

Un vídeo para el domingo: corrupción en lo más alto

Ya está disponible este documental en español. Aunque no sacan todos los crímenes contra la humanidad que se han perpetrado en los últimos cuatro años, porque sino la película no estaría a disposición del público, muestran la parte que sobresale del iceberg para que la gente se haga una idea.

Se muestra a las criminales marionetas que han ejecutado la mayor expoliación de la historia contra la especie humana, pero queda muy difuminada la mano que hay detrás.

Si ninguna de las marionetas ha sufrido la más mínima acusación y se han ido a su casa con todos los millones que habían estafado, podéis imaginar lo bien resguardados que están los titiriteros.

Los de arriba siempre han usado cabezas de turco para cometer sus fechorías y quedar impunes, pero esta es la primera vez en la historia que los cabezas de turco acaban millonarios y sin ninguna penalización. Esto sólo puede deberse a dos cosas:

1 – Que detentan un poder absoluto y no necesitan disimular (ya lo decía Diógenes: gloria capa del crimen, crimen sin capa, el poder).

2 – Que en el lavado de cerebro a la población mundial le han desconectado cualquier posibilidad de rebelarse ante cualquier injusticia. La prueba de ello es la tibia indignación de los indignados que se queja de lo que se ve en la superficie y ni siquiera atisba la podredumbre de las entrañas putrefactas del sistema. Dicen que los políticos no los representan, pero ninguno habla de cortar los hilos que manejan el sistema desde arriba. Se ocupan de los síntomas del cáncer sin identificar y tratar de solucionar la causa (exactamente igual que hacen los oncólogos, que también están inmersos en el sistema).

Aunque este blog es de salud y parece que el tema no tiene nada que ver, lo he puesto porque el desconocimiento de las fechorías de los poderosos acaba afectando gravemente la salud de los que las padecen.

La última entrevista a Josep Pámies

El amigo Josep cada día habla más claro y se le entiende mejor.

La desobediencia civil es fundamental para salir del pozo en el que nos ha metido esta sucia sociedad. Desgraciadamente, los lavados de coco son difíciles de recuperar.

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La Danza final de Kali

Recomiendo la lectura de un magnífico libro que estoy acabando de leer: La Danza Final de Kali. Ésta es la Web del autor

 

Hace una síntesis rigurosa y documentada de los oscuros motivos e intenciones que mueven a los amos del mundo. Toca todos los palos con una profundidad admirable, sin que por ello se haga la lectura engorrosa o menos comprensible.

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Copio un fragmento del capítulo sobre la salud, aunque recomiendo encarecidamente leer el libro entero.

Aquí se puede descargar. (Después de unos segundos, pulsar en regular download y luego en slow download).

FRAGMENTO DEL CAPÍTULO

Mientras la ciencia moderna se desarrollaba a lo largo del siglo XIX, la industrialización crecía de la mano de este desarrollo científico. Se trataba de la “era industrial”: un nuevo paradigma de relación con la naturaleza. En el siglo XIX, la naturaleza deja de ser y crear; en el siglo XIX, la naturaleza “funciona” y “produce”. Como materialización de ese funcionamiento y producción se encuentra la “máquina”, como quinta esencia del paradigma industrial. A tal éxito llega la industrialización y sus máquinas, que éste influye en la percepción que el ser humano tiene de sí mismo. La comparación del cuerpo humano con una máquina se interpreta cada vez más adecuada.

La “fisiología” estudia “el funcionamiento de la naturaleza”. La “anatomía” estudia el cuerpo humano dividido y estructurado en “sistemas” (sistema nervioso…) y “aparatos” (aparato digestivo, aparato reproductor…). La misma medicina moderna se desarrolla con este mismo paradigma: el ser humano sano funciona y produce adecuadamente; el ser humano enfermo deja de funcionar y producir. Los términos industriales “funcionamiento” y “producción” están ligadísimos a otro: “utilidad”.

Así, la salud interesará a la medicina moderna en la medida en la que ésta hace que el ser humano se valore como útil. Es por ello, por lo que -incluso actualmente- a un enfermo se le llama administrativamente “inválido”, es decir, etimológicamente, “el que no vale”. No es casual que los primeros servicios médicos gubernamentales (los prototipos de lo que más tarde sería la “sanidad pública”) se aplicaran a trabajadores industriales, obreros siderúrgicos y mineros. Los primeros funcionarios públicos sanitarios (médicos, enfermeras…) decidían qué obrero estaba “sano” (es decir, cuál podía trabajar, podía funcionar, era “productivo”), y cuál no.

En la era industrial, “saludable” es aquel hombre que puede trabajar, e incluso existe un proverbio común a diferentes lenguas europeas que ilustra todo esto: “trabajar es salud”.

Este es el contrato entre el poder político y la medicina moderna; y costará encontrar argumentos para asegurar que actualmente las cláusulas de este contrato han cambiado mucho. Ante esto, los actuales médicos y entusiastas progresistas dirán: “Ah, esto era en el siglo XIX… Ahora es diferente.” Nosotros respondemos: Sí, en efecto; el concepto de salud del siglo XX cambió ligeramente… ¡de mal a peor! Si la salud es el estado propio, natural e inherente al ser humano, en el siglo XX este concepto será robado, apropiado, violado, comercializado y vendido por la industria al servicio de la fuerza infrahumana. ¿Qué ha hecho la modernidad con la salud? ¿Qué entienden las máximas autoridades sanitarias por salud? ¿Cómo la definen? ¿Tienen incluso vergüenza para atreverse a dar una definición? Sí, la tienen; he aquí su vergüenza:

Concepto y definición de salud según la modernidad

Parece innegable que al contemporáneo le “preocupa” la salud: tiene seguros de salud, planes de salud, chequea su salud, hace cosas que le han dicho que son “buenas” para la salud… El ciudadano moderno sólo puede vivir la salud como una “preocupación”, como algo por lo que tener “cuidado” (en inglés, “health care”). Si al ciudadano medio sólo se le permite preocuparse por la salud, ¿quién se ocupa entonces de esa salud? Los trabajadores (en inglés, “occupation”) del área de la salud, las “autoridades sanitarias”, los “profesionales” de la salud. ¿Dónde se autorizan estos profesionales? En la estructura universitaria (presentada en el Capítulo 9), la cual se apoya en la ciencia moderna. ¿Cuál es el valor de esta autoridad? Antes de responder a esta pregunta resultaría conveniente cuestionarse si esta autoridad sabría decir sobre qué tiene autoridad, en este caso, la “salud”. La ONU dispone de una serie de plataformas -a cada cual más infame- que se encargan de áreas específicas de la política mundial: UNESCO (cultura y educación), UNICEF (infancia), FAO (alimentación), UNODC (drogas), FMI (economía)… Si la ONU aspira a representar una institución de gobernación mundial, estas plataformas serían una especie de distorsión extrapolada de la división ministerial del estado moderno. Una de estas plataformas sería la dedicada a la “salud”, la “Organización Mundial de la Salud” (OMS), que antes de la Segunda Guerra Mundial, en la Sociedad de las Naciones, se llamaba “Comité de Higiene”. La palabra “higiene” tomó unas connotaciones un tanto macabras después de la Segunda Guerra Mundial, pues eugenistas (nazis y aliados) acostumbraban a utilizarla con mucha ligereza. Por lo tanto, si el “Comité de Higiene” de la SDN se convirtió en la “Organización Mundial de la Salud” de la ONU, resulta comprensible pensar que la “salud” de la OMS sea equivalente a la “higiene” de principios de siglo XX. No obstante, la misma OMS redactó una “definición” de lo que se supone que a partir de 1948 pasaron a “organizar”: “Salud es el estado completo de bienestar físico, psíquico y social, además de la ausencia de todo tipo de enfermedad.” La primera proposición ya nos dice que la OMS concibe la salud como un “bienestar”, y resulta interesante comprobar que esta voz dé después nombre a uno de esos absurdos conceptos sociológicos: la “sociedad del bienestar”. Pero sin duda es la segunda proposición de la definición la que más nos interesa: “además de la ausencia de todo tipo de enfermedad”. ¿Qué necesidad hay de decir esto? ¿Es tan sólo una estupidez utilizar la palabra “enfermedad” para definir la “salud”? Imaginemos a alguien que dice con solemnidad que “la luz es lo que no se ve cuando hay oscuridad”. ¿Estaríamos ante un idiota? Muy probablemente. Sin embargo, la máxima autoridad sanitaria de la modernidad necesita utilizar la “enfermedad” en la definición de lo que trata. ¿Por qué? Lo que requiere ser “organizado mundialmente” no es tanto la “salud” (que parece que nadie sabe decir qué es), sino las enfermedades.

Son las enfermedades las que dan sentido a la existencia de una autoridad sanitaria; sin enfermedades, no habría salud que organizar, y no habría OMS, y no habría todo un Establishment sanitario enriqueciéndose a través de corporaciones farmacéuticas, ministerios de sanidad, universidades, ONG´s… ¿Por qué la profesión de médico moderno tiene un status social superior a un alfarero, un carpintero o un herrero? Porque la medicina moderna ha sido un gran colaborador en el proyecto de la modernidad, porque el poder político siempre ha contado con ella para sus planes, porque el sistema económico siempre ha cuidado y agradecido su utilidad. La medicina moderna –como el negocio que es- necesita de la enfermedad como el panadero necesita de harina.

Si un negocio se optimiza hasta los límites alcanzados en el neoliberalismo que en pleno siglo XXI se pueden evaluar, se comprobará que el interés de la medicina moderna no sería curar, sino hacer la enfermedad crónica, permanente, o –al menos- siempre rentable. El “paciente” se convierte en “cliente” en el momento en el que paga dinero por un servicio médico. ¿Cuántas formas tiene un médico moderno de perder un cliente? Dos: la curación y la muerte. Por lo tanto, se evitarán las dos a cualquier precio. Los tratamientos tenderán a ser prolongados, las altas médicas tenderán a postergarse, y las enfermedades tenderán a hacerse crónicas. ¿Resulta difícil de digerir este concepto de “salud”? Imagínese el lector a un empresario que tiene un negocio de exterminio de ratas en una ciudad. Hay otras dos o tres empresas como la suya en la misma ciudad. Por lo tanto, hay que aplicarse a fondo en la eliminación de las ratas, pues la competencia es grande. El empresario se dedica a matar ratas, e intenta matarlas con eficacia. ¡Pero eso no quiere decir que sueñe con exterminar completamente a las ratas! ¡Eso sería una pesadilla y el fin del negocio! Entendiendo esto, resulta muy factible que si el empresario puede colaborar en la propagación de una plaga de ratas, él lo hará… Todo esto ilustra la importante materia que se aborda a continuación.

La industria farmacéutica

Como mayor exponente de esa comercialización de la salud al servicio de la optimación utilitarista de la enfermedad, nos encontramos a la industria farmacéutica (o quizá con más rigor, a las “industrias farmacéuticas”). La industria farmacéutica resulta ser una “industria”, con un adjetivo calificativo que define cierta peculiaridad (es decir, es “farmacéutica”). No destacamos esta perogrullada por capricho: la industria farmacéutica es –pues ese es su nombre- una industria compañera del resto de industrias modernas (la industria automovilística, la industria bélica, la industria alimenticia…), que comparten una misma estructura de producción, unos mismos objetivos económicos, y una misma función social en la modernidad. No sólo eso compartirán con las otras corporaciones industriales: las familias y nombres propios que se encuentran actualmente en las directivas y juntas de accionistas de las corporaciones farmacéuticas, se encontrarán en organigramas de corporaciones de los más variado (bancarias, automóvil, telecomunicación, petroquímicas…). Pero, aun compartiendo muchas cosas con sus hermanas industriales, la industria farmacéutica tiene una curiosa característica: produce y comercializa fármacos que –en principio- pretenden mejorar la salud. ¿Ya sabemos qué salud es esa? ¿Tal vez la ya definida por la OMS? Esta peculiaridad tiene como consecuencia tres puntos a tener en cuenta: La industria farmacéutica se beneficia de una colaboración estatal traducida en suculentos fondos públicos que se invierten en la “buena causa” de una industria privada. El segundo punto –relacionado con este contrato entre farmacéuticas y poder político- es la gran influencia que estas han adquirido en política. (Por poner un ejemplo, al menos cinco de las mayores farmacéuticas norteamericanas estás presentes en el CFR). El tercer punto a tener en cuenta es que todo esto hace que la industria farmacéutica alcance volúmenes de beneficio astronómicos. El lucro neto de las farmacéuticas en 2004 se valoró en 550.000 millones de dólares USA, y en los últimos seis años, los ingresos de la industria crecen anualmente a un ritmo que oscila del 4% al 9%.

Sólo la monstruosa Pfizer tuvo un beneficio de 11.360 millones de dólares (2004), y otras como GlaxoSmithKline o Merck le seguirían con cifras parecidas. ¡Vaya negocio esto de las drogas! ¡Vaya cantidades! ¿Qué industria es esta? La que produce y vende “salud” en pastillas, cápsulas, inyecciones, jarabes y supositorios. ¿Alguien adivina cuál es el origen de esta producción industrial?

Origen moderno de la industria farmacéutica:

Se puede enunciar con claridad: el origen de la industria farmacéutica es la Europa decimonónica, cuando algunos científicos hicieron las primeras síntesis químicas. En 1828, el químico alemán Friedrich Wöhler se proclamaba inventor de la síntesis química produciendo urea a través de un compuesto inorgánico, el cianato de amonio. Es decir, que el origen de la industria farmacéutica se encuentra en la producción artificial de algo que el ser humano siempre ha encontrado de forma natural en cantidades abundantes: el pis. Desde esa innovadora síntesis, laboratorios alemanes se lanzaron a la investigación farmacológica, dando a luz a los primeros fármacos sintéticos, principalmente analgésicos. El laboratorio Bayer produce en 1885, la acetofenidina, de la que posteriormente derivaría el paracetamol. Bayer también produce en 1889 el ácido acetilsalicílico (aspirina) que convertirán al laboratorio alemán en un gigante industrial que posteriormente pasará a llamarse IG Farben (y que participará activísimamente en la industria bélica). Resulta natural: ¿Cuándo encuentran las farmacéuticas un óptimo mercado potencial de enfermedad y dolor? Pues en la guerra. La Primera Guerra Mundial supone la primera gran revolución industrial farmacéutica: la investigación farmacológica se expande de Alemania, a Suiza, Bélgica, Francia, Reino Unido y Estados Unidos. Posteriormente se desarrollan los primeros fármacos anti-infecciones: IG Farben lanzan las sulfamidas, y una serie de laboratorios ingleses comienzan a fabricar la penicilina descubierta años atrás por Alexander Fleming. Howard Florey convence en 1940 a un laboratorio norteamericano para producir penicilina en cantidades masivas (tal y como si se prepararan para una guerra de proporciones inéditas): nace Pfizer, el laboratorio que se lucró produciendo penicilina para la Segunda Guerra Mundial y que –actualmente en 2010- es la corporación farmacéutica más potente del mundo. La Segunda Guerra Mundial (tal y como ocurrió con la eugenesia, la aviación, o con los medios de comunicación –Capítulo 13- ) resulta ser una alegre fiesta para la industria en general, y para la farmacéutica en particular: en cuatro años se inventa, se produce y se vende lo correspondiente a las anteriores cuatro décadas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las grandes farmacéuticas se lanzan a una carrera de investigación y desarrollo: antibióticos, antihistamínicos, analgésicos, somníferos, psicotrópicos, anestésicos… Primeramente toda esta investigación se lleva a la práctica con animales con una estructura orgánica semejante a la humana (ratones, perros, simios…) Los ensayos con animales ya delatan la esquizofrenia de la investigación farmacéutica: una empresa que –en teoría- se propone erradicar la enfermedad y el dolor de un ser, produce enfermedad y dolor a otro ser como medio práctico. El despreciable progresista moderno responde a esto: “¡Se trata sólo de animales! ¡Y así se salvan muchas vidas!” Nosotros respondemos: Sí, son animales, y son precisamente esos y no otros, porque su sistema nervioso es prácticamente igual al humano. La propia ciencia moderna donde se apoyan estas investigaciones asegura que la capacidad de sentir dolor de un ratón o un mono, es la misma que la de un ser humano. Sus sistemas nerviosos son casi idénticos. Ellos lo saben, y usan esas semejanzas en sus investigaciones.

La mera investigación con animales bastaría para desacreditar a toda la industria farmacéutica en su conjunto. Sin embargo, aún hay mucho más. Para que una droga pase del ratón de laboratorio al ciudadano, primero se harán unos ensayos sobre “pacientes voluntarios”. Generalmente, esa voluntariedad tiene como base la desesperación, es decir, un enfermo se somete a ensayos farmacológicos porque no concibe otra vía de curarse y porque ignora todo sobre ese “ensayo” al que va a someterse. La industria farmacéutica se aprovecha de esta desesperación para probar drogas a través de sus “ensayos de doble ciego” en hospitales públicos y privados: a unos pacientes les dan la droga experimental y a otros les dan placebo; unos se curan, otros no se curan, otros se mueren… y las autoridades sanitarias hacen sus estadísticas que permitirán en última instancia que un medicamento salga al mercado o no. Pero incluso con estos ensayos en animales y humanos, se llegan a comercializar monstruosidades que después tienen que retirar del mercado legal.

El prime caso de esta vergonzosa comercialización del horror fue la talidomina, un antidepresivo producido en los cincuenta por varios laboratorios alemanes. La talidomina hacía que toda mujer que tomara la droga, tuviera embarazos irregulares, con fetos deformes o amputados. El laboratorio alemán que creó esto, retiró el medicamento en cuanto se comprobaron las evidencias, intentó en la medida de lo posible destruir la información al respecto (sin mucho éxito, pues hoy en día este hecho está muy bien documentado), y continuó con su tarea y la de sus compañeros farmacéuticos: crear drogas y venderlas.

Este desarrollo industrial encontró en la década de los ochenta la tercera gran revolución farmacológica: los agentes quirales. La investigación de vanguardia se centró en estos nuevos fármacos. Si en 1984 el 3% de las drogas producidas eran quirales, en 2009, este porcentaje subió a 77%. Esta revolución nos llevaría directos al momento presente, y al desarrollo de drogas de última generación que actúan profundamente en lo que la ciencia moderna identifica como el sistema nervioso central, en el “eje” (axis) del ser humano, en lo que fuentes tradicionales del tantrashastra identifica como “sushumna”. La existencia de estas drogas suponen ser una desafiante amenaza a la cualidad humana: antidepresivos (fluoxetina, paroxetina…), psico-estimulantes (dexmetilfenidato, modafinil, MDMA…), hipnóticos (eszopiclona, tasimelteon…) Estas drogas y muchas otras nos llevan a la presentación de las seis grandes corporaciones industriales farmacéuticas del siglo XXI, pues los productores de semejante infierno tienen nombre y apellidos.

El capítulo sigue con un listado pormenorizado de las grandes corporaciones farmacéuticas del siglo XXI y sus beneficios.

Reitero mi recomendación de terminar de leer el capítulo y el libro entero.

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Propuesta de creación de un nuevo partido político

Carta abierta a la nueva Ministra de Sanidad Leire Pajín

Excelentísima Señora Doña Leire Pajín: lo primero que quiero hacer es felicitarle por el cargo para el que le acaban de nombrar. Es de dominio público que hace un tiempo propuse en este blog a otra persona para ese ministerio   Propongo a Juan Gervas para Ministro de Sanidad. Espero que no vea en esa propuesta ninguna animadversión hacia su excelencia, sencillamente es que no me imaginaba que usted estaba disponible para el cargo. Dicho esto, me alegro de que hayan nombrado a alguien con el suficiente desparpajo para poner a la farmafia en su sitio.

Para empezar, quiero manifestar mi total adhesión a su afirmación de que el PIB es masculino. Y yo añado: además, es un jodido machista que nos está fastidiando bien.

 

 


Con la sana intención de ayudarle a cumplir sus objetivos con excelencia, voy a poner en su conocimiento un tema que le puede ahorrar muchos millones a su Ministerio, que es el de todos. Aprovechando que el Sida es femenino, creo que en este tema vamos a tener la partida ganada.


 

Coloquio ‘Medicina: ¿Ciencia o Pseudociencia?’ from EstrategumTrading on Vimeo.

 

Como se expuso en este coloquio, faltan los artículos científicos que describan el aislamiento del VIH y su relación etiológica con el SIDA. Jesús García Blanca se los pidió hace tiempo al Ministerio de Sanidad con la intención de evitar tratamientos con graves de-fectos secundarios a los inocentes pacientes. Después de tirar muchos balones fuera, el último chiste de mal gusto fue cuando el Ministerio le dio el teléfono de la Cruz Roja para que le informaran.


Aquí se pueden ver todos los documentos de la correspondencia intercambiada.

Cuando Jesús comprendió que no le hacían caso, se le ocurrió la idea de acudir al Defensor del Pueblo (posiblemente porque ese nombre suena bien). Los resultados han sido parecidos. Más abajo reproduzco el segundo escritor al Defensor.

A lo que iba:

Estimada Señora, con esta carta quiero evitar que el Defensor del Pueblo, sin ganas, pero movido por los imperativos de su cargo, se vea obligado a echarle un rapapolvo al Ministerio que a partir de hoy usted tan excelentemente va a dirigir. Espero que haga valer su autoridad para poner fin a estas marrullerías que desprestigian al Ministerio y a la comunidad científica en general. Si toma la iniciativa y zanja la cuestión antes de que el Defensor del Pueblo diga ni mu, la gente se dará cuenta de la suerte que han tenido con su nombramiento y su buen hacer.


Segundo escrito al defensor del pueblo


Estimado Manuel Ángel Aguilar Belda, Adjunto Segundo del Defensor del Pueblo:

He recibido su respuesta (con fecha de salida 01/10/10 y referencia 10065444, que adjunto) a la queja que presenté el pasado 9 de septiembre en la que, tras recordarme la misión que la legislación vigente encomienda al Defensor del Pueblo, dice usted:

“Analizada la documentación por usted aportada, observamos que el Plan Nacional sobre el SIDA dio contestación a la petición de información por usted planteada, si bien la considera insuficiente. Teniendo en cuenta que su discrepancia se centra en cuestiones estrictamente científicas, debemos informarle que excede el ámbito de esta institución debatir tales cuestiones”.

En primer lugar quiero aclararle que, independientemente de las discrepancias que yo pueda mantener con las actuaciones del Plan Nacional sobre el SIDA, lo que le pido al Defensor del Pueblo no es que intervenga en un debate científico, sino que en cumplimiento de la misión, que la Ley que usted cita ha encomendado a esa institución, exija al Ministerio de Sanidad que cumpla la normativa legal y conteste a una petición de información.

En segundo lugar, al decir que el Plan Nacional sobre el SIDA ha respondido y que yo considero “insuficiente” la respuesta, plantea usted el problema en términos subjetivos: ¿qué se considera una respuesta “suficiente”? Sin embargo, esto no es así en absoluto, como voy a demostrarle a continuación. De hecho, el propio Plan Nacional reconoce implícitamente en cada una de sus respuestas que la anterior no ha sido válida.

Mi pregunta al Plan Nacional sobre el SIDA es: ¿Cuáles son los artículos de referencia originales que sostienen la hipótesis sobre la que basan sus políticas sobre SIDA? Y les concreto que las políticas de prevención, las que aconsejan e incluso obligan a hacer los “tests de VIH”, las “mediciones de carga viral del VIH” y los “tratamientos antivirales” necesitan como apoyo técnico mínimo e inexcusable uno o varios artículos que describan el aislamiento del VIH y su relación etiológica con el SIDA.

La primera vez que formulé la pregunta, en enero de 1997, el Plan Nacional sobre el SIDA me envió como respuesta las referencias de los artículos publicados respectivamente por los Equipos de Luc Montagnier en 1983 y Robert Gallo en 1984. Puesto que el artículo del Dr. Montagnier no establecía relación entre el VIH y el SIDA y, en julio de 1997, el propio Montagnier reconoció que ni siquiera había aislado el VIH, esa referencia quedaba lógicamente descartada. Y puesto que en 2008, la periodista Janine Roberts hizo públicos documentos que demuestran que el Dr. Gallo alteró los resultados obtenidos por su equipo y afirmó que había aislado el VIH cuando los experimentos realizados realmente no habían llegado a ese resultado, esa otra referencia quedaba también descartada.

Es decir, que las dos referencias utilizadas por el Plan Nacional sobre el SIDA ya no eran válidas. Por ese motivo volví a dirigirme a ellos para preguntarles cuáles eran actualmente las referencias para sus políticas.

Veamos cuáles han sido las respuestas del Plan Nacional sobre el SIDA:

En su primera respuesta, para empezar, reconocen implícitamente que los artículos de Montagnier y Gallo citados ya no son válidos, puesto que no se refieren a ellos y me remiten a la bibliografía contenida en un documento titulado: “Plan Multisectorial frente a la infección por VIH y el sida. España 2008-2012”, que puede consultarse aquí:

Cualquier persona con una cultura media y sin necesidad de formación científica puede comprobar que ninguna de las 325 referencias bibliográficas de ese documento corresponde a artículos que describan el aislamiento del VIH o su relación etiológica con el SIDA. Se trata de referencias a aspectos parciales tratados en cada capítulo del documento –y en los que se asume la hipótesis VIH-SIDA sin referenciarla-, o de documentos no científicos, tales como declaraciones, orientaciones, directrices, acuerdos, encuestas, planes del propio Ministerio o informes nacionales o internacionales.

En su segunda respuesta –después de haberles señalado que los artículos solicitados no están en ese documento- me remiten al teléfono de la Cruz Roja Española. Así, por una parte, vuelven a reconocer implícitamente que no habían respondido y por otra vuelven a evadir la respuesta. ¿Qué sucedería si en el Parlamento se le preguntase al Ministro de Asuntos Sociales por los informes y documentos que sirven de base a determinada política social y respondiese diciendo que llamen a Caritas?

En cuanto a la tercera vez que formulé mi pregunta, la respuesta ha sido el silencio.

Creo que queda claro de modo suficientemente objetivo que el Plan Nacional no ha respondido a mis peticiones de información y, por tanto, vuelvo a solicitarle que, en cumplimiento del artículo 54 de la Constitución y de la Ley Orgánica 3/1981, de 6 de abril que usted me cita en su escrito, la institución del Defensor del Pueblo lleve a cabo las actuaciones que considere oportunas a fin de que el Ministerio de Sanidad conteste a mi petición de información.

Por último, quiero informarle de que estoy dándole la máxima difusión –a través de correo electrónico y de mi blog- a toda la correspondencia relacionada con este asunto, en primer lugar, porque todas las instituciones implicadas tienen carácter público, y, en segundo lugar, porque mi intención al exigir esta información no es satisfacer una curiosidad personal, sino actuar en defensa de muchos ciudadanos que están siendo presuntamente perjudicados –engañados, presionados y literalmente envenenados- por decisiones y políticas públicas carentes del mínimo rigor médico y científico.

Quedo pues a la espera de su respuesta.

Jesús García Blanca

http://saludypoder.blogspot.com