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Cuentos de patriotas apátridas y dignatarios indignos

Había una vez un lejano país que, por su cobardía y falta de colgantes en la entrepierna, se le apodaba cariñosamente la Piel de Vaca. Algunos siglos antes se le llamaba la Piel de Toro, pero la Real Academia de la Lengua denunció la falta total de coherencia al usar un nombre masculino, habiendo tamaña escasez de gónadas.

Precisamente por la escasez antes citada, el susodicho país acabó siendo despojado de su poder, y sus territorios se los repartieron 17 señores feudales, a cada cual más mediocre y cobarde. Puede parecer extraño que unos cobardes pudieran conquistar todos esos territorios, pero tiene una explicación muy sencilla: tras la muerte del dictador, los que se encontraban en el momento justo y el sitio adecuado, decidieron repartirse la Piel de Vaca como si fuera un solar, en vez de constituir una república democrática de verdad basada en una constitución digna.

Pasaron unos años felices cada uno robando en su taifa y el gobierno en la de todos, hasta que el hastío de la rutina empujó a los más ambiciosos a tratar de conseguir nuevos logros.

Como el gobierno necesitaba a las Taifas del Norte para conseguir mayorías y poder aprobar los presupuestos (no se puede robar más que el año anterior sin aumentar el presupuesto), iba aumentando las desigualdades, dejándose chantajear a cambio del apoyo parlamentario de las Taifas del Norte. Cuando al matón del patio del colegio nadie le para los pies, las exigencias crecen de forma desmesurada.

Un sabio dijo una vez: hay personas que tienen muchísimo dinero, pero ninguna tiene bastante. El atávico defecto humano de la ambición fue el detonador de una conspiración que perseguía aumentar el poder de la Taifa del Nordeste y mantenerlo durante mucho tiempo. Los señores feudales de esa región decidieron planificar una estrategia que les otorgara una gran ventaja y consolidara su poder durante generaciones.

Consultaron a los más espabilados del lugar, y éstos les hicieron las siguientes recomendaciones:

1 – Aunque esto no es una democracia y nunca lo será, hay que mantener las formas y aparentar como si lo fuera. Es conveniente que la mayoría del pueblo vote nuestra oligarquía. De esa forma, no tendremos problemas para imponer nuestra voluntad con el respaldo del pueblo, aunque lo que hagamos sea exactamente lo contrario de lo que hayan votado.

2 – Para mantener una mayoría de votos cautivos durante generaciones, no se puede apelar ni a la lógica ni al sentido común de las personas, sobre todo, si habitualmente se hacen cosas contrarias a los intereses de la plebe. La única solución es implantar una religión en la que la gente obedezca en base a dogmas de fe, sin necesidad de demostrar que algo es bueno o que les interesa.

3 – Como el tema religioso está muy desprestigiado, pues nosotros mismos nos hemos encargado de arrasar cualquier código de conducta que introdujera en la escuela cualquier escala de valores, hay que buscar algo igual de potente, pero moldeable a nuestro gusto.

4 – Las cosas que más excitan la sensiblería de la gente (no confundir con sensibilidad), son Dios, Patria y Familia. A Dios lo hemos derogado y la familia la estamos difuminando, por tanto, sólo nos queda la patria. Lógicamente, nosotros seremos los que dibujaremos las fronteras que delimitarán la “patria” que vamos a vender a nuestros votantes. Y como la palabra “patria” le trae malos recuerdos a mucha gente, nosotros utilizaremos el término “Nación independiente”.

5 – Como esa Nación independiente no llegará a existir nunca, se pueden hacer promesas imposibles sin el menor recato. No hay más remedio que ilusionar a la gente con un país en el que todos los días habrá helado de postre, para que al pueblo no le importen los sacrificios que se le pidan en aras de conseguir la próspera tierra prometida de leche y miel. En dicho país, como muy bien dijo el sabio ZP, todos y cada uno de los ciudadanos dispondrán de recursos muy por encima de la media.

UNA NUEVA MONEDA PARA LA NUEVA REPÚBLICA

Aunque no se tenía la más mínima intención de fundar una nueva república, se pensó en diseñar una nueva moneda. Se podría poner en circulación incluso antes de declarar la independencia, e ir acostumbrando al pueblo a su uso. Es perfectamente legal poner en circulación papelitos de colores, siempre que no estén denominados en euros u otra moneda sujeta a monopolio.

Una manera sencilla y rápida de colocar los nuevos cromos, es pagar una parte de los sueldos o algunos servicios con dichos papeles recién pintados.

En los nuevos billetes se decidió imprimir la faz del capo fundador de la logia.

Los diseñadores de la nueva moneda estuvieron mucho tiempo tratando de implementar el escudo de armas de la nación, en el que figuraba un arco en forma de 3% y debajo se podía leer el lema o divisa de la república: “La pela es la pela”. Después de largas y sesudas sesiones de trabajo descartaron incluir la heráldica en los billetes. Los nobles de la taifa querían apostar por una república moderna y despojada de rancias tradiciones. Siguiendo las directrices de la élite, el grupo de trabajo se decantó por una versión minimalista en la que se aplicaría el espíritu del escudo de armas, pero sin mencionarlo.

Un economista aficionado a las chaquetas de color semáforo tuvo una brillante idea: descontar el 3% del valor facial de los billetes, de forma que los billetes de 100 tuvieran un valor real de 97. La idea era genial, pues de esa manera se ahorrarían mucho tiempo en la recaudación de dinero violeta, al que por alguna extraña razón, la gente, posiblemente daltónica, lo etiquetaba de dinero negro.

Como, siguiendo la tradición de las más importantes repúblicas, el Banco Central no pertenece al Estado ni al pueblo sino a las oligarquías que detentan realmente el poder y manejan a su antojo las vidas y haciendas de la cabaña lanar que les encumbra, la tasa del 3% por cada papelito impreso cae directamente en las manos adecuadas. Este sencillo método ahorra el engorroso tráfico de maletines e incómodos desplazamientos a Andorra con coches carísimos conducidos por gente hortera.

EL PUEBLO TIENE MONO DE DUI

Después de tantos años fomentando la religión separatista desde el bautismo, pasando por la escuela, la TV, los deportes, y hasta en los sermones de las iglesias, el pueblo pedía de rodillas ver realizadas todas esas promesas. A la gente los discursos le sabían a poco. La república de fantasía que se prometía era tan maravillosa, que la impaciencia empujaba al pueblo a pedir una dosis de prueba.

Los más radicales empezaron a presionar para poner fechas al magno acontecimiento. Y después de echar cientos de balones fuera y de sonados retrasos en las fechas, no hubo más remedio que montar una obra de teatro que aplacara el mono de la gente, de la misma forma que se le suministra metadona a los heroinómanos para hacerles el mono más soportable.

Las familias de los oligarcas se reunieron para buscar la forma de torear el problema. Después de largas discusiones llegaron a la conclusión de que no había más remedio que proclamar la DUI, aunque fuera durante un rato y con un escenario de cartón piedra. Eso aplacaría los ánimos enardecidos de la gente, y les daría mecha, al menos, hasta las elecciones de dentro de 8 años, en las cuales ya se buscaría otra buena excusa.

Lo más importante para dicha estrategia era encontrar un tonto útil que cumpliera los requisitos necesarios para desarrollar su cometido. Los requisitos son dos: 1) que sea tonto; 2) que sea muy tonto, para que no se vea venir que va a ser inmolado como chivo expiatorio en el altar de los sacrificios rituales. En todos los partidos se tienen previstas unas cuantas personas de usar y tirar para cuando la ocasión lo requiere. Son gente sin oficio ni beneficio que son cebados por el partido hasta que les llegue su San Martín. Buscaron entre todos los candidatos y escogieron a un noi de Girona que les venía ni que al pelo.

Para no hacer el relato demasiado largo, paso a narrar la escena final del vía crucis.

DUELO DE COBARDES EN EL O.K. CORRAL VIRTUAL

El conflicto entre el presidente de la Piel de Vaca y el de la Taifa del Nordeste fue aumentando la crispación, hasta convertirse en un duelo personal. Fue uno de los duelos más estresantes del siglo. Miles de personas tomaban somníferos para conciliar el sueño. La gente no aguantaba la presión que producía la lentitud de los adversarios.

Los dos eran tan cobardes, que cambiaron las reglas de cualquier duelo normal. La máxima preocupación de cada uno de ellos era que el adversario fuera el primero en desenfundar. Los dos eran tan pusilánimes y estaban tan acomplejados, que no querían tomar la iniciativa para que nadie les llamara fachas o violentos. Era un choque de trenes filmado a cámara lenta.

Las armas usadas en el duelo fueron totalmente innovadoras. En la era de Internet y la realidad virtual, los contrincantes escogieron unas armas que podían disparar hasta tres caracteres y alojarlos en la nube. “Envelope kid” cargó la recamara de su arma con los explosivos tres caracteres “155”. El “Nen del trespercent” amenazaba con disparar las letras “DUI”. Los dos proferían amenazas veladas para que el otro disparara primero. Pasaban los días y el ambiente se hacía irrespirable. Los dos acariciaban el gatillo sin la más mínima intención de disparar.

La falta de huevos durante esas fechas fue tan acusada que el mercado de los huevos se contagió y su precio subió un 84%.

Después de un tiempo de tensa inacción, al de la Taifa del Nordeste se le ocurrió una treta para desmoralizar al adversario. Disparó su arma lanzando la “DUI” durante ocho segundos, pero inmediatamente borró los caracteres de la nube. Con esto rompió la calma chicha, esperando conseguir una ventaja. Su sorpresa fue mayúscula cuando vio al adversario fumándose el Marca y leyendo un puro. Unos días después, sin darle importancia, le preguntó si había disparado o había sido un cartucho de fogueo. Esto desmoralizó al “niño sin peine” y tomó la decisión de negociar.

Mientras públicamente decían que no había diálogo, los móviles de los dos presidentes no tenían tiempo ni de cargar la batería. Los dos sabían que el acuerdo era muy sencillo, pues ninguno quería verse obligado a disparar. La única preocupación era presentar el acuerdo para que cada uno pudiera salvar la cara delante de los suyos. El acuerdo fue sencillo: uno disparaba la DUI sabiendo que era imposible su aplicación, y el otro disparaba el 155 y convocaba elecciones, pero dejando intactas las infraestructuras de propaganda para que los sublevados volvieran a ganar las elecciones, sobre todo, la cadena de TV que llevaba el escudo de armas en su propio nombre: TV3%. Ambos quedaban como héroes frente a los suyos, mientras el statu quo no cambiaba en lo más mínimo. El viejo truco de reformarlo todo para que todo quede igual que estaba.

Un jueves de un cálido día de otoño se anunció la comparecencia para comunicar lo pactado. Pero un fugaz pensamiento trastocó los planes que tantos días habían costado urdir. Mirando el presidente el lema de su escudo de armas “La pela es la pela”, comprendió que se había dejado llevar por el corazón sin tener en cuenta el asunto más importante de todos. Inmediatamente, volvió a contactar con el adversario y le pidió garantías de que su patrimonio personal quedaría a salvo y, ante la negativa del otro, dejó que su palabra se hundiera en el fango.

Ante tamaña cobardía, su entorno más cercano presionaba al “Nen” de forma despiadada para que disparara su arma de tres caracteres. En un arrebato de sacrificio por la causa le dijo a su segundo de a bordo: una buena solución sería que yo dimitiera y tú, que eres un peso pesado de la política, ocuparas mi puesto y le dispararas el “DUI” entre ceja y ceja al gobierno opresor. A lo que el Vice le contestó: el guión está escrito desde hace muchos años y no se puede cambiar, tú representas a Cristo y yo a Judas, y aunque por nuestra amistad me cambiaría gustoso contigo, no puede ser y, además, es imposible.

Dispuesto a cumplir el trágico destino que la historia le tenía reservado y subir a los altares político-religiosos como el Moisés ateo, apuró el último trago de hiel y se dirigió a oficiar el solemne entierro de su trayectoria y el nacimiento por cesárea de la suspendencia republicana. A nadie sorprendió la cara de entierro que mostraban los oficiantes, pues cada mano que deslizaba un voto secreto en la urna, a los sumos sacerdotes les parecía que estaba martilleando con saña otro clavo en el ataúd de sus carreras.

Quiso el cruel destino que llegara a oídos del “Nen” una conversación del Vice en la que, además de admitir que la independencia era totalmente inviable, se tomaba la decisión de engañarlo miserablemente y no decírselo, como último intento de evitar que se rajara y no saltara por el precipicio. Por nada del mundo había que suspender el espectáculo que ya se había anunciado a los súbditos. Desde tiempos remotos se respeta la norma universal de darle al pueblo pan y circo, que en los tiempos modernos ha degenerado en comida basura y televisión basura.

En el pecho del “Nen” ardía la sed de venganza, pero como la función principal de su cerebro era abonar su abundante mata de pelo, a sus neuronas libres no se les ocurría ninguna venganza maquiavélica que equilibrara la balanza de las ofensas. Rebuscando en las memorias de sus años mozos, cruzaron por su mente el título de dos películas que le encendieron la bombilla. Una peli se titulaba “Tu a Boston y yo a California”. El título de la otra era “Si hoy es martes, esto es Bélgica”. Y dicho y hecho, la decisión estaba tomada: el Vice iría a la cárcel y él a Bélgica. El bochornoso ridículo de los sucesos posteriores ya son de dominio público.

EPÍLOGO

La triste moraleja de este cuento es que los reyezuelos de las taifas, e incluso los de los gobiernos centrales, a su vez son siervos de las élites mundiales. Como en las muñecas matrioskas, el titiritero que maneja las cuerdas de las marionetas a su vez es manejado desde las alturas a través de las cuerdas invisibles de sus pasiones inconfesables.

El poder de los amos sobre las marionetas y el titiritero, emana del profundo conocimiento que tienen de un par de cosas sencillas:

1 – Conocen las cualidades que debe tener el dinero. Saben que el oro es el dinero de los reyes, la plata es el dinero de los caballeros, el trueque es el dinero de los labriegos y la deuda es el dinero de los esclavos (los papelitos de colores en circulación están respaldados por deuda). En los últimos años ha aparecido un nuevo dinero llamado criptomonedas. Se trata de un dinero espiritual basado en las tres virtudes teologales de la Iglesia Católica: fe, esperanza y caridad. Su funcionamiento se basa en gente caritativa que vende sus criptomonedas a otras personas que han depositado su fe y su esperanza en este tipo de dinero.

2 – Los amos conocen profundamente los defectos ancestrales de la especie humana, mucho mejor que si los hubieran parido. A veces les sale alguno con un lavado defectuoso del cerebro que hace algo que no esperaban, pero cuando se trata de adivinar el resultado de unas elecciones, saben con total certeza que la mayoría siempre escogerá la opción que más perjudica los intereses del pueblo.

Parece ser que estos amos han diseñado para un próximo futuro un gobierno mundial, una moneda mundial y un control total de los siervos. Para la moneda mundial ya señalaron hace mucho tiempo el año 2018 para que entrara en vigor. Lo cual no quiere decir que dicha moneda sea alguna de las que ahora hay en circulación.

Para conseguir el gobierno mundial, tendría sentido que, primero, favorezcan la desmembración de los países grandes. Es más fácil avasallar a pueblos pequeños, débiles y, sobre todo, endeudados. Pongamos como ejemplo a la Taifa del Nordeste:

Aunque los oligarcas de esta taifa lo último que desean es la independencia, vamos a suponer que la consiguieran como ejercicio intelectual para poder analizar las circunstancias. La República nacería sin servicios, sin ejército, sin Hacienda, sin dinero para pagar las nóminas de los funcionarios a final de mes y, lo peor de todo, endeudada hasta las cejas y sin la más mínima posibilidad de financiarse a ningún precio. Como el territorio no tiene recursos materiales para vender o hipotecar, los gobernantes se verían obligados, para poder sobrevivir, a aceptar contratos leoninos que hipotecarían su libertad de decisión. Pero como con todas esas condiciones todavía no sería suficiente, al final tendrían que vender su alma al mejor postor, y someterse a la voluntad y la agenda de los grupos de presión que les dieran dinero para comer.

Con ello se cumpliría la más común de las paradojas: que al usar un trampolín para subir más alto, se dispara un resorte escondido, el trampolín se convierte en una trampa, y en vez de subir a un nivel mayor de libertad, caes en el pozo de la esclavitud. Son los riesgos de delegar el timón de un país a un indocumentado que no sirve para presidente de su comunidad de vecinos.

 

****************

Aparte del cuento, también quería dar mi opinión sobre el derecho a decidir de las personas.

La libertad de decisión de cada persona está limitada por la libertad de las personas que le rodean.

Para evitar que nadie se extralimite en sus derechos o libertades, en la mal llamada Democracia (es más correcto llamarla la dictadura de la mayoría, la cual es un desastre, pues la mayoría históricamente se ha equivocado siempre) se establecen unas leyes que impidan los abusos. Dichas leyes ya incluyen las fórmulas para cambiarlas, para evitar la tentación de que cada persona quiera adaptarlas a sus gustos, manías y vicios. Lógicamente, y como no podría ser de otra forma, para cambiar la Constitución se necesitan unas mayorías cualificadas. Si la dictadura de la mayoría ya es desastrosa, someter las leyes a los caprichos de minorías podría destruir el planeta cada tres meses.

A pesar de ello, yo estoy de acuerdo con hacer unas cuantas consultas a los pobladores de la Piel de Vaca:

Primero se hace un referéndum para preguntar a los pielvaqueños si quieren seguir financiando las duplicidades, las corruptelas, los enchufismos y el despilfarro de las 17 taifas, o damos un paso atrás y volvemos a tener un sólo gobierno corrupto, con los enchufados conocidos o amancebados sólo por ese gobierno, y con el despilfarro y mangoneo de un sólo gobierno.

En la misma papeleta se pone otra casilla, para que la marquen los que estén de acuerdo con eliminar todos los alcaldes y concejales de los ayuntamientos de los municipios de menos de 20.000 habitantes. El ayuntamiento se queda donde está, pero pasa a ser gobernado por el alcalde del ayuntamiento más próximo por videoconferencia.

Si la gente tiene derecho a decidir, lo lógico es empezar a preguntar por las cosas más importantes en las que se despilfarra el doble de dinero del déficit anual nacional. De esa forma se entrará en superávit el primer año de aplicar la voluntad del pueblo. Teniendo en cuenta que los políticos, además de innecesarios, dificultan el libre mercado, cuanto menos haya y más lejos se encuentren, tanto mejor para la inmensa mayoría de la población.

Suponiendo que después de esta consulta la gente siguiera emperrada en despilfarrar sus impuestos y el sudor de su frente en mantener virreyes mediocres e instituciones horteras, entonces se podría hacer un referéndum para la independencia de la Taifa del Nordeste con las siguientes condiciones:

Para evitar que cuatro gatos pudieran obligar a vivir en el exilio de la Piel de Vaca a gente que no lo desea, para que se aceptara la independencia, la mayoría de votos a favor debería ser al menos de dos tercios de los votantes. Si fuera para cambiar el color de las paradas de autobús, no sería necesaria una mayoría tan importante, pero para tomar una decisión que arruinaría el territorio durante tres generaciones, es conveniente que una gran mayoría esté de acuerdo.

Suponiendo que se consiguiera esa mayoría, la independencia no se haría efectiva hasta haber liquidado en efectivo todos los bienes de la Piel de Vaca que se encuentran en ese territorio a precios de mercado, haber pagado todas las deudas sin re-financiación, y haber liquidado, en efectivo y en dinero de curso legal en la Piel de Vaca, la parte alícuota de la deuda nacional calculada sin la aplicación del procedimiento de déficit excesivo. Las deudas provocadas por los corruptos incompetentes que han votado todos los ciudadanos, se pagan entre todos los irresponsables electores antes de abandonar el barco, a ver si a la próxima se fijan un poco más en la cara del mafioso al que votan.

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¿CUÁNTO CUESTA ALCANZAR LA VERDAD?

El hombre paseaba por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Al torcer una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco. Intrigado, se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate… En el interior solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba:

Tienda de la verdad

El hombre estaba sorprendido. No pudo imaginar qué vendían.
Entró.
Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:

– Perdón, ¿esta es la tienda de la verdad?
– Sí, señor. ¿Qué tipo de verdad está buscando? ¿Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?

Así que allí vendían verdad. Nunca se había imaginado que aquello era posible. Llegar a un lugar y llevarse la verdad era maravilloso.

 Verdad completa – contestó el hombre sin dudarlo.

Estoy tan cansado de mentiras y falsificaciones, pensó. No quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni fraudes.

– Bien señor, sígame.

La señorita acompañó al cliente a otro sector, y señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo:

– El señor le atenderá.

El vendedor se acercó y esperó a que el hombre hablara.

– Vengo a comprar la verdad completa.

– Ajá. Perdone, pero, ¿el señor sabe el precio?

– No. ¿Cuál es? – contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

– Si usted se la lleva – dijo el vendedor – el precio es que nunca más volverá a estar en paz.

Un escalofrío recorrió la espalda del hombre. Nunca se había imaginado que el precio fuera tan alto.

– Gra… gracias… Disculpe… – balbuceó.
Dio la vuelta y salió de la tienda mirando al suelo.

Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que aún necesitaba algunas mentiras en las que encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo…

Quizá más adelante, pensó.

Un cuento: El rey sabio

Había una vez un rey sabio y poderoso que gobernaba en la remota ciudad de Wirani. Y era temido por su poder y amado por su sabiduría.

En el corazón de aquella ciudad había un pozo cuya agua era fresca y cristalina, y de ella bebían todos los habitantes, incluso el rey y sus cortesanos, porque en Wirani no había otro pozo.

Una noche, mientras todos dormían, una bruja entro en la ciudad y derramó siete gotas de un extraño líquido en el pozo, y dijo: “De ahora en adelante, todo el que beba de esta agua se volverá loco”.

A la mañana siguiente, salvo el rey y su gran chambelán, todos los habitantes bebieron el agua del pozo y enloquecieron, tal como lo había predicho la bruja. Y durante aquel día, todas las gentes no hacían sino susurrar el uno al otro en las calles estrechas y en las plazas públicas: “El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán han perdido la razón“.

Naturalmente, no podemos ser gobernados por un rey loco. Es preciso destronarlo.

Aquella noche, el rey ordenó que le llevasen un vaso de oro con agua del pozo. Y cuando se lo trajeron, bebió copiosamente y dio de beber a su gran chambelán.

Y hubo gran regocijo en aquella remota ciudad de Wirani, porque el rey y su gran chambelán habían recobrado la razón.

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Un cuento de amor: El amante canibalizado

Un cuento: El reino envenenado

Que fácil es alcanzar la felicidad

Que fácil es alcanzar la felicidad

Necesito desesperadamente que alguien me ayude… o voy a volverme loco. Vivo en una pequeña habitación con mi mujer, mis hijos y mis parientes, de manera que tenemos los nervios a punto de estallar y no dejamos de gritarnos y de increparnos los unos a los otros. Aquello es un verdadero infierno… 

¿Me prometes que harás lo que yo te ordene?, le dijo el maestro con toda seriedad.

¡Te juro que lo haré! 

Perfectamente. ¿Cuantos animales tienes?

Una vaca, una cabra, seis gallinas….. y alguno más. 

Mételos a todos en una habitación y vuelve dentro de una semana.

 El discípulo quedo horrorizado, pero había prometido obedecer… De modo que lo hizo y regreso al cabo de una semana quejándose desconsoladamente: ¡Vengo hecho un manojo de nervios! que suciedad, qué peste, qué ruido… ¡Estamos todos a punto de volvernos locos! 

Mete ahora el perro y el caballo y vuelve dentro de una semana.

Ya no podía más…. era insoportable. 

Vuelve otra vez, dijo el Maestro, y saca a todos los animales fuera.

El hombre se marcho a su casa corriendo y regresó al día siguiente radiante de alegría: Qué felicidad. Han salido todos los animales y aquello es ahora el paraíso. ¡Qué tranquilidad, qué limpieza, qué amplitud…!

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Un cuento de amor: El amante canibalizado

EL AMANTE CANIBALIZADO 

  Era frío y duro como un diamante, alzándose majestuoso sobre su entorno rozaba el cielo con su corona de encaje. No permitía que nada ni nadie se establecieran en sus dominios. Llevaba una vida sedentaria, aumentaba unas tallas en invierno y modelaba su silueta en verano. A lomos de esa rutina transcurrieron cinco mil años. Pero, un buen día ocurrió algo inesperado: hubo un temblor y algunas montañas fueron engullidas por la madre tierra; el colapso de las ancestrales cimas abrió un inmenso ventanal en el paisaje y el inmaculado pelaje de algunos animales perdió su virginal blancura al ser mancillado por la inmensa polvareda. Pasados unos días advino la paz al ser instaurado de nuevo el sagrado silencio. El polvo mecido por la suave brisa iba siendo acurrucado lánguidamente en las oquedades del suelo, parecía haber sido acunado por el más delicado instinto maternal. Los pájaros reanudaron sus acrobacias y el aire recobró su prístina transparencia.   

La sosegada brisa prometía un día radiante y el horizonte se había alejado alisando su forma convexa. El balbuciente Sol despertaba a lo lejos posándose ingrávido sobre un lecho azul. El espectáculo era grandioso, sobrecogedor….. La Mar, origen de todo, eterna matriz, receptáculo sagrado, a la vez madre y amante, blanda, sinuosa, acogedora, inmensa, llena de vida. El impacto de esta visión fue como un rayo que fulminaba su ego y encendía la llama sin humo del Amor, como una explosión ilimitada que liberaba la energía de todos los ayeres para ser ofrecida en el altar del presente.   

Las burbujas de su mente efervescente desplazaron todos los motivos para proseguir con su vida anterior. En esos instantes percibía la plenitud de estar vivo con tal intensidad que su existencia hasta ese momento parecía haber transcurrido sumida en un profundo estado de coma. Irremisiblemente subyugado por lo que contemplaba no albergaba la menor intención de resistirse ante tal atracción. En el estado de amor que se encontraba sólo podía arrastrarse en esa dirección, las demás ya no existían para él.   

Durante el acercamiento la pasión lo derretía, iba perdiendo parte de sí mismo en el camino, jirones de su cuerpo desgajado iban sembrando el paisaje, su sangre formaba arroyos, pero eso ni siquiera le importaba, el amor cegaba todos sus instintos. No se trataba de un sentimiento de conveniencia, sometido y doblegado al control de una voluntad interesada, sino una copiosa fuente manando la dicha que desbordaba su colmado corazón y que parecía llenar el universo.  

El viaje transcurría muy lento. El tiempo, varado como una gallina clueca, incubaba el germen de la desesperación. El galope de su corazón desbocado sólo permanecía sujeto por la brida de su expectación. La insultante impaciencia no era engendrada por el afán de poseer, ni por el miedo a perder al objeto amado. En su mente sólo anidaba la idea de hacerle a su amada un valioso regalo, pero, ¿qué presente no palidecería ante su grandeza? Después de una corta deliberación decidió entregarle lo más valioso que poseía, lo único que nunca podría ser comparado con algún insulso e inerte objeto material: su propia vida inmortal.  

El tiempo y el espacio parecían esquivar la conjunción que alumbraría el ansiado momento, pero, por fin, tras la interminable espera se produjo el primer contacto……. sedoso, envolvente, cálido, apasionado, un crisol donde entregar su esencia. Los húmedos labios de su amada iniciaron el juego de las caricias con irreverente avidez, en cada incursión era fecundada con un presente de su amado. Durante el juego amoroso ella iba libando el néctar de su espíritu. Así, con la impávida luna llena por testigo, aconteció la comunión de los dos cuerpos y la fusión de sus dos almas, sus células se mezclaron hasta que fue imposible reconocer separadamente a cada uno de los amantes.  

Una vez más se produjo la muerte de la personalidad de cada uno de los enamorados para poder formar con sus átomos un nuevo ser, un alma bicéfala. Y esta historia terminó cuando el Glaciar y la Mar se fundieron en un mortal abrazo y renacieron por amor con todo el esplendor de su indivisible unión.   

El Glaciar realizó el mayor anhelo al que puede aspirar un enamorado: abrazar íntimamente cada una de las moléculas de su amada, formar parte inherente de su esencia y, sobre todo, consiguió algo extremadamente paradójico, que su unión por disolución fuera eternamente indisoluble. 

*       *       * 

Para que dos personas alcancen el estado de amor, cada una de ellas tiene que haber trascendido su personalidad, abandonando su antiguo traje e incorporándose a la nueva alma común, lugar celestial donde la pareja vive y se realiza. Esta simbiosis estará vigente mientras que ninguno de los dos restablezca las fronteras que marcaban su individualidad y la pareja se comporte como un nuevo ente siamés, con un solo corazón e incapaz de sobrevivir a la cirugía de la separación.

Perlas de Don Pablo de Jérica

Este mes de agosto aprovecho los ratos de estar tumbado en la hamaca para leer. Estoy con algo que escribió Don Pablo de Jérica hace 200 años, y como he visto que en la práctica no se pueden encontrar en Internet, copio tres perlas que me han gustado para que las disfrutéis tanto como yo.

La Novedad
 
A cierto pueblo llegó
La novedad muy lujosa,
Y cada cual que la vio,
La calificó de hermosa.
Decían: si esta doncella
Se quisiese aquí fijar,
Mucho pudiera brillar
Nuestra sociedad con ella.
Como la bella venia
De una corte muy lejana,
Y aceptó de buena gana
Descansar allí aquel día,
Esperan se fijará;
Mas los curiosos la vieron
Al otro día, y dijeron:
¡Jesús, y que vieja es ya! 
 
 
El Deseo y el Goce
 
Suspiró el Deseo,
Y el Goce le dijo:
¡Que triste te veo!
Consuélate, hijo.
Demos sin tardanza
Fin a tus dolores:
Puedan tus amores
Cumplir su esperanza.
Ven, hijo, conmigo:
Recobra el reposo;
Ven, pues soy tu amigo:
Yo te haré dichoso.
Con esto en su seno
Cogióle, le dio
Su dulce veneno,
Y al punto expiró.
 
 
 
El novio y el capuchino
 
Cierto joven que a casarse
Gozoso se preparaba,
A los pies de un capuchino
Se arrodilló una mañana,
Y le rogó muy humilde
Que sus culpas escuchara.
Confieso, dijo, que quiero,
Que idolatro a una muchacha;
Pero todo está dispuesto,
Y hoy mismo, padre, nos casan.
Contóle otros pecaduelos
El novio, muy a la larga,
Y el fraile tomaba polvos
Sin chistar una palabra,
Mirando ya por su parte
La confesión acabada;
Dicho ya el Ego te absolvo,
Extrañando le dejaba
Escapar tan bien librado,
Antes de volver a casa,
Dijo el penitente: Padre,
¿No me manda rezar nada,
Ni hacer otra penitencia
Que mis culpas satisfaga?
A que contestó mi fraile,
Componiéndose las barbas:
¿Qué más penitencia quiere?
¿No me ha dicho que se casa?
 
 
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Leyes, usos y costumbres

Se cuenta que un grupo de antropólogos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro pusieron una especie de escalera y sobre ella un racimo de plátanos de buena calidad y bien olorosos. Apenas tardaron unos segundos los monos en reaccionar y enseguida uno de ellos empezó a subir la escalera para pillar los plátanos y darse un festín, pero los científicos que ya esperaban esa reacción lanzaron un gran chorro de agua helada sobre los otros que habían quedado en el suelo esperando su turno. Esta forma de proceder la repitieron en varias ocasiones y cada vez que uno trepaba los otros se llevaban un buen chorro de agua fría. Después de algún tiempo, cada vez que un mono intentaba subir la escalera, los otros cuatro lo molían a palos para evitar el desagradable remojón. Los científicos dejaron que las cosas evolucionaran y después de algo de tiempo, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de los olorosos plátanos que colgaban ahí arriba.

Entonces, los científicos decidieron sustituir a uno de los monos por otro nuevo que no conocía nada de todo aquello. Como es normal, su primera reacción al ver los plátanos fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le molieron a palos. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue reemplazado por otro novato y de nuevo vuelta a empezar. El primer sustituto participó con entusiasmo y saña en la paliza al mono novato al ver la reacción de los demás. Un tercero fue cambiado y de nuevo pasó lo mismo en cuanto intento alcanzar los plátanos. El cuarto y, finalmente, el último de los monos veteranos fue reemplazado.

Si nos fijamos quedaban cinco monos que jamás habían recibido el chorro de agua fría de los antropólogos y, sin embargo, jamás subían la escalera y al que lo intentaba le daban una paliza, sin tener la menor idea de por qué lo hacían. No parece que haya mucha diferencia entre los monos y los hombres, y cuenta la historia de Internet que si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería:

“No sé, las cosas siempre se han hecho así aquí…”