Archive for the ‘Venenos y tóxicos’ Category

¿Para QUÉ sirven las VACUNAS? Entrevista al Dr. Enric Costa y Jesús García Blanca

ENTREVISTA con el Dr. ENRIC COSTA VERGER y el escritor JESÚS GARCÍA BLANCA, autores de libro VACUNAS: una Reflexión Crítica. Los argumentos biológicos, médicos e históricos que demuestran que la propaganda oficial sobre las vacunas y sus supuestos beneficios no tiene base científica alguna.

Enric y Jesús han unido esfuerzos y valor para dar a luz este brillante libro que desmonta completamente el MITO de la VACUNACIÓN. No juegan a las medias tintas, sino que se trata de un ataque frontal y de raíz a una de las creencias más extendidas de nuestra sistema sanitario actual, las VACUNAS. Para ello no apelan a sus efectos secundarios -que los tienen-, a los coadyuvantes -tóxicos para el cuerpo- o a las muertes que han provocado -que las hay-, sino que apelan al Sentido Común, a la propia Historia de la Medicina y a los últimos descubrimientos -y no tan últimos- de la Biología.

 

Los que se hayan quedado con ganas, pueden seguir disfrutando de grandes dosis de sentido común en esta otra charla, en la que hice la presentación del mejor libro sobre vacunas que se puede encontrar. Como ya dije en el artículo, es un libro de obligada lectura.

Magnífica charla y nuevo libro de Jesús García Blanca

Y a continuación la portada del libro.

No conviene equivocarse al comprar un libro sobre vacunas, pues leer el libro equivocado puede costar vidas y sufrimiento a los descendientes.

portada_vacunas

Espero que pronto podamos hacer un coloquio de entrada libre para poder charlar de estos temas tan interesantes con estos ponentes de lujo.

Charla sobre una experiencia personal de los nocivos efectos del mercurio (2)

Después de la charla anterior con Servando Pérez Domínguez de mercuriados.orgque los que no la hayan oído la pueden escuchar aquí:   Charla sobre una experiencia personal de los nocivos efectos del mercurio, hoy traigo la segunda parte en la que dos afectadas de la misma asociación narran su experiencia y todos los problemas que les ha ocasionado el mercurio.

Esta charla, como la anterior, se ha celebrado en una sala virtual a través de Internet. La sala es de Óscar Fernández de aguapuraesvida.com, y pronto celebraremos en la misma un coloquio sobre las vacunas con un ponente de lujo: el amigo Jesús García Blanca. Lo anunciaré en el blog con antelación para que todos los lectores puedan asistir e intervenir en dicho coloquio.

Aquí os dejo con dos experiencias vitales en las que algunas personas pueden verse reflejadas.

 

Charla sobre una experiencia personal de los nocivos efectos del mercurio

Para distraerse un buen rato este fin de semana aprendiendo muchas cosas sin gastar dinero, os recomiendo la siguiente charla de Óscar Fernández de aguapuraesvida.com, con Servando Pérez Domínguez de mercuriados.org.

Servando cuenta con todo detalle cómo, el mercurio en general y las amalgamas dentales en particular, han arruinado su vida con la complicidad de los organismos oficiales, que, sabiendo que el mercurio es uno de los tóxicos más potentes del mundo, han permitido que se siga usando sin siquiera alertar a los confiados usuarios de que se estaban jugando la vida. Se ha llegado al esperpento de prohibir los termómetros de mercurio en toda Europa, pero se sigue permitiendo que se ponga dentro de la boca en las amalgamas, y se inyecte a niños inocentes con padres incautos a través de las vacunas.

A pesar de que en este blog se ha escrito bastante sobre los terribles efectos del mercurio en todas sus múltiples variedades, he querido recomendar esta charla porque en ella se detallan las diferentes opciones que se le presentan a cualquiera que haya tenido la mala suerte de confiar en profesionales sin profesionalidad.

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El estrés enferma, paraliza y atonta

Un lector me ha pedido que le explique con todo el detalle posible los estragos que puede hacer el estrés en la salud de las personas. La gente dice que mi profesión es la más estresante del mundo, pero a mi no me afecta, pues he comprendido que el hecho de tener miedo es, en sí mismo, mucho más peligroso que aquello a lo que se teme.

Como estando las 24 horas del día relajado no puedo llegar a ser un experto en estrés, para responder a este lector me voy a limitar a copiar unas páginas de este magnífico libro.

lipton

En los organismos multicelulares, las respuestas de crecimiento y protección son reguladas por el sistema nervioso. La tarea de este sistema consiste en examinar las señales ambientales, interpretarlas y organizar las respuestas de comportamiento apropiadas. En una comunidad multicelular, el sistema nervioso actúa como el gobierno que se encarga de organizar las actividades de los ciudadanos celulares. Cuando el sistema nervioso reconoce una señal amenazadora en el ambiente, alerta a la comunidad celular del peligro inminente. En realidad, el cuerpo consta de dos sistemas de protección diferentes, ambos esenciales para la conservación de la vida. El primero es el sistema que pone en marcha la protección contra amenazas externas. Se denomina eje HP A, que son las siglas del eje Hypothalamus-Pituitary-Adrenal conocido en nuestro idioma como Hipotálamo-hipofisario-suprarrenal. Cuando no existen amenazas, el eje HP A permanece inactivo y el crecimiento florece. Sin embargo, cuando el hipotálamo cerebral percibe una amenaza en el entorno, activa el eje HPA mediante el envío de una señal a la glándula hipofisaria, la «glándula maestra», que es la responsable de conseguir que una comunidad de cincuenta billones de células se prepare para el peligro inminente.

¿Recuerdas el mecanismo estímulo-respuesta de la membrana celular y el complejo de proteínas receptoras-efectoras? Pues el hipotálamo y la glándula hipofisaria se comportan de manera similar. Al igual que las proteínas receptoras, el hipotálamo recibe y reconoce las señales medio ambientales; la función de la hipófisis es la misma que la de las proteínas efectoras, ya que es la encargada de poner en funcionamiento los órganos corporales. En respuesta a las señales de amenaza procedentes del medio externo, la glándula hipofisaria envía una señal a las glándulas suprarrenales para informar de la necesidad de activar la respuesta de «huida o lucha» del organismo.

Los detalles técnicos sobre cómo los estímulos estresantes activan el eje HPA siguen una secuencia muy sencilla: el hipotálamo segrega un factor liberador de corticotropina (CRF) en respuesta a la señal de alerta registrada por el cerebro; este factor viaja por el torrente sanguíneo hasta la glándula hipofisaria, donde activa unas células especiales que liberan corticotropina u hormona adrenocorticotropa (ACTH) en sangre. La ACTH viaja hasta las glándulas suprarrenales, donde sirve como señal para la secreción de las hormonas de «huida o lucha». Estas hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales y proporcionan una gran fuerza física para huir o enfrentarnos al peligro.

Una vez que suena la alarma suprarrenal, las hormonas del estrés se liberan en los vasos sanguíneos y constriñen sus paredes en el aparato digestivo, obligando a la sangre cargada de nutrientes a encaminarse hacia las extremidades, los miembros encargados de ponernos fuera de peligro. Antes de ser enviada hacia las extremidades, la sangre estaba concentrada en las vísceras. La redistribución de la sangre visceral hacia las extremidades durante la respuesta de huida o lucha tiene como consecuencia una inhibición de las funciones relacionadas con el crecimiento, ya que, sin la sangre, las vísceras no pueden ejercer su función de la forma apropiada. Los órganos viscerales dejan de llevar a cabo las tareas de soporte vital, como la digestión, la absorción, la excreción y otras funciones que incrementan el crecimiento celular y la producción de reservas energéticas corporales. Así pues, la respuesta de alerta inhibe los procesos de crecimiento y arriesga la supervivencia del organismo al impedir la producción de las reservas de energía vitales.

El segundo sistema de protección corporal es el sistema inmunológico, que nos protege de las amenazas que se encuentran bajo la piel, como aquellas causadas por bacterias y virus. La activación del sistema inmunológico supone un enorme gasto de las reservas de energía del organismo. Para hacerte una idea de la cantidad de energía que consume el sistema inmunológico recuerda lo débil que te sientes cuando luchas contra una infección como la gripe o un resfriado. Cuando el eje HPA activa la respuesta de huida o lucha, las hormonas secretadas por las glándulas suprarrenales suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico a fin de conservar las reservas de energía. De hecho, las hormonas del estrés son tan eficaces a la hora de inhibir la función del sistema inmunológico que los médicos se las recetan a los pacientes de trasplantes para que su sistema inmune no rechace los tejidos extraños.

¿Por qué el sistema suprarrenal inhibe el inmunológico?

Imagina que estás en una tienda en la sabana africana padeciendo una infección bacteriana y con un caso grave de diarrea. De repente, oyes el ronco rugido de un león fuera de la tienda. El cerebro debe tomar una decisión y resolver cuál de las dos amenazas es más peligrosa. A tu cuerpo no le serviría de nada superar la infección bacteriana si dejas que el león te devore. Así que tu organismo decide detener la lucha contra la infección y gastar energías en la huida para sobrevivir al encuentro con el león. Por tanto, una consecuencia secundaria de la activación del eje HPA es la reducción de nuestra capacidad para luchar contra las enfermedades.

La activación del eje HPA también disminuye nuestra capacidad de pensar con claridad. El procesamiento de la información en el cerebro anterior, el centro del razonamiento lógico, es bastante más lenta que la actividad refleja controlada por el cerebelo. En una emergencia, cuanto más rápidamente se procese la información, más probabilidades tendrá el organismo de sobrevivir. Las hormonas adrenales del estrés constriñen los vasos sanguíneos del cerebro anterior para reducir su funcionamiento. Además, estas hormonas frenan también la actividad de la corteza prefrontal, el centro de la actividad y el pensamiento consciente. Durante una emergencia, el flujo vascular y hormonal nutre el cerebelo, la fuente de los reflejos instintivos vitales que con más eficacia controla la respuesta de huida o de lucha. Aunque es necesario para la supervivencia que las señales de estrés repriman la mente consciente, que tiene un procesamiento más lento, todo eso tiene un precio. La disminución de la consciencia y la reducción de la inteligencia.

(Takamatsu, et aL, 2003; Arnsten y Goldman-Rakic, 1998; Goldstein, et a.l, 1996).

El miedo mata

La pura verdad es que cuando estás asustado te vuelves más tonto. Los profesores lo ven todos los días con los estudiantes «a los que no se les dan bien los exámenes». La ansiedad que provocan los exámenes paraliza a los alumnos que con manos temblorosas marcan las respuestas equivocadas porque, a causa del pánico, no pueden acceder a la información almacenada en el cerebro que tan cuidadosamente han ido adquiriendo durante el semestre.

El sistema HP A es un mecanismo brillante para manejar situaciones de estrés agudo. No obstante, este sistema de protección no está diseñado para permanecer activado de forma continuada.

Hoy en día, la mayor parte del estrés que experimentamos no tiene carácter agudo; no son amenazas concretas que podamos identificar con facilidad. No podemos responder a ellas y seguir adelante. Nos vemos acosados a diario por multitud de problemas sin solución en nuestra vida personal, nuestro trabajo y nuestro planeta desgarrado por las guerras.

Dichas preocupaciones no amenazan nuestra supervivencia inmediata, pero activan igualmente el eje HPA y el resultado es una elevación crónica de las hormonas del estrés. Para ilustrar los efectos adversos de la liberación mantenida de adrenlina voy a utilizar el ejemplo de una carrera de atletismo. Un saludable grupo de expertos velocistas se coloca en la línea de salida. Cuando escuchan eso de «¡en sus puestos!», apoyan las manos y las rodillas e introducen los pies en los puestos de salida. A continuación, el juez de salida grita «¡listos!». Los atletas contraen los músculos mientras se elevan apoyados sobre las puntas de los dedos de las manos y de los pies. Cuando cambian al modo «¡listos!», sus cuerpos liberan adrenalina a fin de fortalecer los músculos para la ardua tarea que tienen por delante. Mientras los atletas se contienen a la espera de que llegue el «¡ya!», sus cuerpos se tensan en anticipación a la carrera. En una carrera normal, esa tensión dura sólo un segundo o dos antes de que el juez de salida grite «¡ya!». Sin embargo, en nuestra hipotética carrera el grito de «¡ya!» que pondría a los atletas en movimiento no llega nunca. Sin importar lo en forma que estén, esos atletas se desplomarían en cuestión de segundos a causa del esfuerzo

Vivimos en un mundo que nos mantiene de manera constante en el modo «¡listos!» y un creciente número de investigaciones sugiere que nuestro estilo de vida en alerta continua supone un serio problema para nuestra salud. El estrés diario activa de forma constante el eje HPA, preparando nuestros cuerpos para la acción. Al contrario que en el caso de los atletas, el estrés que acumulamos no se libera de las presiones generadas por nuestros miedos crónicos y nuestras preocupaciones. Casi la totalidad de las enfermedades importantes de la población están relacionadas con el estrés crónico.

(Segerstrom y Miller, 2004; Kopp y Réthelyi, 2004; McEwen y Lasky, 2002; McEwen y Seeman, 1999).

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Aparte de estas interesantes observaciones, lo que más me ha gustado de este libro es la explicación científica de por qué los medicamentos pueden producir exactamente el efecto contrario del que se pretende.

La discusión continuará en los comentarios.

La sociedad americana del cáncer admite que los tratamientos convencionales del cáncer causan más cánceres

Traduzco las jugadas más interesantes de este artículo, para aquellos que no conozcan idiomas raros. A los que los entiendan, les recomiendo la lectura completa junto con todos los enlaces.

Aquí está mi traducción libre:

Cuanto más radioterapia reciba, más probable es que desarrolle un segundo cáncer causado por la radiación que, según este documento publicado por la Sociedad Americana del Cáncer, admite que ciertos órganos, como los pechos y la tiroides, son más propensos a desarrollar un segundo cáncer.

Esta información es seguida de un nuevo estudio que demuestra que los segundos cánceres en los estadounidenses han aumentado la friolera de 300% desde el 1970, todos los cuales son un tipo completamente nuevo de cáncer y no una recurrencia del primer cáncer.

El estudio también encontró que los primeros tipos de cáncer han subido el 70% en los últimos 45 años, destacando la rentabilidad creciente de una industria que no muestra signos de desaceleración en sus ganancias con los medicamentos contra el cáncer, alcanzado la cifra de 100 mil millones de dólares el año pasado.

La radiación, que puede dañar el ADN, se cree que es responsable de un 1,5% de cáncer en los Estados Unidos, y eso no es sólo por los tratamientos de terapia del cáncer, sino también de otras fuentes radiológicas, como mamografías y tomografías computarizadas.  Estas últimas emiten de 100 a 500 veces la radiación de una radiografía normal.

“Por cada 1.000 personas sometidas a una tomografía computarizada, la radiación añade un caso adicional de cáncer a los que normalmente se producen”, según The New York Times.

Las niñas que han recibido radioterapia como tratamiento del cáncer son mucho más propensas a desarrollar cáncer de mama más tarde en su vida.

Si un paciente recibe la quimioterapia y la radiación, el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer secundario se eleva aún más.

La quimioterapia se considera en realidad un mayor factor de riesgo para provocar leucemia que la radiación. El cáncer testicular también se ha relacionado con el tratamiento de quimioterapia.

Los segundos cánceres causados ​​por la quimioterapia son “difíciles de tratar y obtienen malos resultados en su curación”

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Cambiando de tema, resulta interesante leer las actividades reales de la Sociedad Americana del Cáncer en la Wiki de las verdades.

Dice cosas tan divertidas como que un tercio de lo que recaudan se lo quedan los administradores.

Tienen tremendos conflictos de intereses, pues reciben donaciones millonarias de la industria del cáncer. Siguen promocionando las mamografías, cuya seguridad y eficacia ha sido puesta en duda muchas veces. Después de 10 mamografías, una mujer ha recibido la misma radiación que si hubiera estado a un kilometro y medio de la explosión de una bomba nuclear.

Uno de los directivos es presidente de una empresa que vende quimioterapia. Otro es presidente de una multinacional farmacéutica, etc.

En definitiva, esta asociación se dedica a vender tratamientos caros y peligrosos, y a poner trabas a la prevención natural del cáncer con dietas sanas, o a desprestigiar tratamientos naturales que han demostrado su eficacia.

Si a alguien le diagnostican cáncer, debería leerse todas las entradas incluidas en la categoría de cáncer, informarse muy bien, no creerse nada de nadie y luego tomar decisiones sensatas sobre lo que debe hacer con su vida. Y como dije hace poco, procurar desterrar el miedo y la prisa, que son los verdaderos peligros para alguien etiquetado de cáncer.

La vergonzosa publicidad encubierta del Ibuprofeno

He visto con un gran asombro cómo decían con total naturalidad que El ibuprofeno podría aumentar nuestra esperanza de vida

La gente que oye esa aberración, teniendo en cuenta que la mayoría piensa que lo que se dice en la tele son verdades absolutas, anota en su mente lo que ha oído en TV. Aunque no vaya a comprarlo enseguida, la próxima vez que tenga que elegir entre diferentes venenos, su subconsciente se decantará con una gran probabilidad por esa droga tóxica, que, para más recochineo, se vende sin receta.

Luego, buscas la noticia y dice así:

“Los investigadores aún no han determinado por qué el ibuprofeno, que suele emplearse para tratar el dolor y la fiebre, tiene este efecto en gusanos, en la mosca de la fruta y en la levadura, pero consideran que es interesante seguir progresando en esa línea”.

O sea, que lo de que alarga la vida es una suposición simplista y sin fundamento, que sería delito mencionar en un país donde imperaran la ley y los derechos humanos.

Se supone alegremente que algo que alarga la vida de las moscas va a hacer lo mismo con los seres humanos. Bajo esa premisa, la primera recomendación sería comer mierda, pues es el alimento preferido por las moscas.

Tampoco dicen qué cantidad de alimento le han dado a las moscas, pues, está científicamente demostrado que  las moscas a las que se les hace pasar mucha hambre viven el doble de las que comen todo lo que quieren. Cuando con el Ibuprofeno sólo aumenta la esperanza de vida un miserable 15%.

Yo no he estado presente durante el estudio, pero se me ocurre una manera de afirmar lo que han dicho sin mentir: se mata de hambre a las moscas mientras se les suminstra Ibuprofeno. La restricción calórica aumenta la esperanza de vida un 100%, pero como el ibuprofeno la recorta un 85%, todavía queda un aumento neto de un 15% para publicarlo en el estudio. Se cobra del laboratorio que fabrica las pastillitas y que te ha encomendado el estudio con la condición de que el resultado fuera rentable para la empresa. Y al mismo tiempo nadie te puede acusar de mentir, ya que la dieta de las moscas es algo que a nadie interesa ni nadie va a preguntar.

Si lo que estuvieran recomendando abiertamente fuera inocuo, se podría etiquetar de publicidad engañosa, pero si lo que publicitan tiene un centenar de efectos secundarios graves, ya debería entrar en las leyes penales.

Voy a citar algunas de las cosillas que le suelen ocurrir a los que toman la recién descubierta fuente de la eterna juventud:

Hemorragia y úlceras pépticas.

Perforación gástrica o intestinal (en algunos casos mortales).

Reacciones alérgicas graves (shock anafiláctico).

Lupus eritematoso sistémico, caída del cabello.

Insuficiencia cardíaca o tensión arterial elevada.

Alteraciones o insuficiencia renal (fallo del correcto funcionamiento de los riñones).

Lesiones del hígado, hepatitis (inflamación del hígado).

Vómitos de sangre o de aspecto similar a los posos de café.

Los que se atrevan a leer el prospecto entero que pinchen aquí

Si alguien piensa que un veneno que tomado esporádicamente te puede destrozar los órganos, tomado asiduamente te va a alargar la vida, debería consultarlo con la almohada.

Lo peor de estos lavados de cerebro es que, aunque luego se desmientan, como el desmentido ya no sale en los medios de (in)comunicación, no se entera nadie. Todos siguen con la primera idea que les han inculcado, arruinando su salud con la sonrisa en los labios.

Vacunas, mercurio, fraudes y aumento del autismo

Esta macabra historia empezó con un estudio que hizo el Doctor Wakefield en el 1.998 en el que quedaba clara la relación de la vacuna triple vírica con el aumento de autismo.

Luego la Farmafia se quejó a las corruptas “autoridades sanitarias” y obligaron a la revista que había publicado el estudio que se retractara, aunque el Doctor Wakefield nunca se retractó.   Lancet se retracta del estudio que vincula las vacunas con el autismo.

Luego aparecieron nuevos documentos que exoneraron al Dr. Andrew Wakefield de los alegatos de fraude por parte del British Medical Journal y su reportero Brian Deer, pero eso no se hizo público.  Retractando al retractador

La guinda de esta tarta envenenada ha sido puesta hace dos meses, cuando ha quedado demostrado que el CDC (la mayor autoridad americana) ha cometido fraude científico manipulando los datos en un estudio cientifico para ocultar la relación entre la vacuna triple vírica y el exponencial aumento del autismo. O sea, el orgnismo encargado de velar por la seguridad de los medicamentos y la salud de los ciudadanos, haciendo de mamporrero para defender los intereses de la criminal industria farmacéutica.

Ahora el Dr. Andrew Wakefield, desprestigiado por la Farmafia durante décadas, presenta una demanda que se puede leer aquí.

Pero, mientras se juega con estas acusaciones de fraude como si fueran una pelota de tenis, un niño de cada cien ve su vida arruinada con alguna de las enfermedades del espectro autista, sin que ninguna de las pruebas demostradas de estos crímenes contra la humanidad produzcan la menor disminución en la inoculación de vacunas, que son tan peligrosas como inútiles.

Por si las vacunas no llevaran suficientes venenos, y muchos años después de que el mercurio esté prohibido en toda la Unión Europea, resulta que las vacunas siguen conteniendo dosis peligrosas de mercurio.

O sea, se han prohibido los termómetros de mercurio por si se rompen y alguien los toca con el dedo, pero meter el mercurio en vena sigue estando autorizado.  ¿Queda alguien que crea que las “autoridades sanitarias” velan por la salud y el bienestar de la población?

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