Archive for the ‘Vacunas y mentiras’ Category

¡Cuidado con la inyección! Canción para el solsticio de invierno

Este año podemos usar como villancico esta pegadiza canción a ritmo de cha cha  cha. Para los que celebran el nacimiento del niño Dios, aunque la frase sea un oxímoron, que mejor villancico que el consejo de no vacunar al niño, ya que los terroríficos efectos secundarios de las vacunas no respetan ni a Dios.

La canción ha sido escrita e interpretada por la médica pediatra Lua Catalá. Una de las pocas personas que hacen honor al principio hipocrático de “lo primero no dañar”. Lógicamente, su honestidad ha sido premiada siendo perseguida por la Santa Inquisición del Colegio de Médicos, que a mi modo de ver es el más alto honor que puede alcanzar una pediatra.  La persecución es un signo de honestidad personal, calidad profesional, voluntad no manipulable y comportamiento no gregario, dones muy valiosos en una profesional de la salud infantil.

Voy a nombrar esta estupenda canción como himno oficial de este blog, y la pondré cada vez que tengamos que celebrar algo. Sigue leyendo

Entrevista a Jesús García Blanca sobre (contra) las vacunas

El entrevistador se ve desbordado  a medida que Jesús le va desmontando todos los esquemas, pero las aportaciones del amigo Jesús siempre son interesantes y logran sembrar las dudas, incluso en las mentes que navegaban plácidamente en las calmadas aguas del “pensamiento políticamente correcto”.

Seguiremos debatiendo en los comentarios.

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Adjunto el libro del que se habla en la entrevista.

Habrá que instaurar la objeción de conciencia contra la vacunación obligatoria

Pongo dos vídeos de una charla de la pediatra Lua Catalá, en los que hace una profunda, completa, brillante y minuciosa exposición sobre las vacunas y lo absurdo de su obligatoriedad.

Normalmente suelo comentar los vídeos que pongo añadiendo mis opiniones y mi punto de vista sobre el asunto. En este caso, la doctora Lua Catalá no se ha dejado nada en el tintero, por lo que no puedo añadir nada relevante que ella no haya planteado.

 

El chivo expiatorio del gluten

Hay productos que se ensalzan sin motivo y otros se criminalizan exageradamente. Las modas van cambiando y van poniendo en la diana ciertos productos, que con el tiempo a veces pasan de un extremo al otro de la balanza. Todavía me acuerdo cuando decían que el aceite de oliva producía colesterol, y 40 años después ayuda a corregirlo. El chiste es más gracioso cuando se sabe que no hay colesterol bueno o malo, y que lo único peligroso es el tratamiento con estatinas.

El verdadero problema es que los profesionales de la enfermedad ni son capaces de razonar en segundo grado, ni vislumbran las consecuencias de sus propuestas. Cogen la lista de productos malos de moda y arrasan con ellos hasta los cimientos.

La lista de productos malos de los nutricionistas no tiene en cuenta si son buenos o malos para la salud. Lo más importante es saber si engordan, si crean intolerancias o producen síntomas. En vez de solucionar la causa primera que produce los problemas, se cambian los productos que producen los síntomas por sucedáneos, aunque los últimos sean mucho peores para la salud. Sigue leyendo

Instrucciones para la fabricación, mantenimiento y alimentación de seres humanos pequeñitos

Aunque sé con seguridad que nadie hará las cosas correctas en su totalidad, quiero aportar una lista detallada de todo lo que habría que hacer, de principio a fin, para que cada cual pueda escoger lo que se va a saltar.

He dicho muchas veces que lo de engendrar hijos es conveniente empezarlo siete años antes de la concepción. La cifra de siete años se debe a que es el tiempo que tarda el cuerpo en recambiar la gran mayoría de las células. De esa forma, el nuevo ser es engendrado en un cuerpo y con unos materiales de la mejor calidad disponible.

Como es obvio, durante esos 7 años, tanto la madre como el padre deben hacer una dieta sana con el 80% crudo, sin usar drogas legales o ilegales. En las drogas legales están incluidos también todos los medicamentos. También es conveniente demostrar que los dos son ya seres adultos. La mejor demostración de que alguien ya ha pasado la etapa infantil, es estar los 7 años sin coger rabietas, disgustos, berrinches, discusiones acaloradas, etc. Tampoco es de adultos guardar rencor, ira, envidia o deseos de venganza.

Durante esos 7 años es conveniente que se informen concienzudamente sobre los riesgos que supone el vacunar, o el no vacunar. Deben tomar esa importante decisión estando convencidos de lo que hacen y no porque se lo ha dicho la vecina o el pediatra. Estar convencidos supone asumir las ventajas y los inconvenientes en ambos casos. Si no hay acuerdo, el que no quiere vacunar debería pensárselo bien antes de tener un hijo, pues tener un hijo autista por un capricho de la pareja es la forma más rápida de pasar del amor al odio y destruir la familia. Sigue leyendo