Archive for 27 enero 2018

El cuento de los “vadegros” y su curiosa costumbre

Había una vez un planeta en una galaxia muy lejana, en el que vivían unos seres muy influenciados por las opiniones de los demás. Formaban una sociedad acomplejada, débil, enfermiza y, lo peor de todo, adoctrinada por media docena de espabilados que habían aprendido a manejar los defectos de esos seres para empujarlos a cometer los mayores desvaríos, con la misma impunidad que se conduce a una manada de borregos camino del matadero.

Hablamos de unos ciudadanos que habían sido despojados de su dignidad, de su amor propio, de sus instintos de supervivencia, y hasta de los valores fundamentales para la convivencia. Habían perdido hasta el más elemental instinto que tienen todas las criaturas de defender a sus hijos. Les contaron que los niños tenían que ser inoculados con venenos para que no enfermaran, y los integrantes de esa sociedad idiotizada hacían cola con sus hijos para cometer semejante sacrilegio con la sangre incontaminada de sus retoños.

El mayor problema de estas gentes es que no tenían ninguna autoestima. Les habían convencido de que todo lo que les gustaba era pecado, o era inmoral, o era de mala educación, o estaba mal visto en las redes sociales. Como no encontraban en sí mismos nada que les gustara, buscaban desesperadamente la aprobación de los demás. Si conseguían ser aceptados en algún grupo numeroso, podrían presumir de ello y vanagloriarse de las hazañas grupales como si fueran propias.
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Compre la felicidad ahora que está de oferta

El presente es la prolongación de nuestras buenas o malas decisiones en el pasado y, dependiendo de las cosas que hagamos hoy, nuestro futuro será más o menos dichoso. O sea, si quieres ser feliz el mes que viene, no hagas las cosas mal o tomes decisiones inmorales esta semana.

Mucha gente cree que el Karma o la ley de causa y efecto hace que las obras buenas o malas que haces en esta vida influyan en tu sufrimiento o felicidad en la vida siguiente. Yo comprendo a los que tienen esa creencia: como la mayor parte de lo que hacen, saben interiormente que es inmoral, se consuelan creyendo que no les van a pasar la factura hasta la siguiente vida. Desgraciadamente para ellos, las leyes universales no facturan a un plazo tan largo.

Hay otros que creen que, aunque hayan cometido actos inmorales, se pueden confesar y todo queda borrado, lo cual es un chollo, pues una vez que les han vaciado el depósito de los pecados, lo pueden llenar de nuevo a la semana siguiente y volver a confesarse el domingo. Sería muy bonito, pero la naturaleza tampoco acepta este tipo de cambalaches.

La desagradable realidad es que cada causa lleva adosado su efecto de forma inseparable. La causa y el efecto no son dos acciones separadas. La ejecución de la causa desencadena el efecto de forma irreversible. Como las consecuencias del efecto no se perciben de forma inmediata, sino que se realizan en el futuro, da la sensación de que las dos acciones están separadas, pero están indisolublemente juntas. Aunque las consecuencias de una acción ocurran en el futuro, nadie puede impedir que ocurran, pues una vez desencadenadas el efecto es irreversible. No hay que esperar a la otra vida, y la confesión no detiene las consecuencias. Sigue leyendo

La epidemia de gripe es por culpa de los camellos de los Reyes Magos

El titular es falso, pero sólo por una letra. El culpable no es el camello, sino el camelo que nos ha contado la medicina oficial, la OMS y la Farmafia.

A pesar de ello, si todos los años cuando llegan los Reyes Magos montados en sus camellos hay una epidemia de gripe, sería lógico pensar que los camellos son los que transmiten la enfermedad. Hay varios precedentes: las sapientísimas autoridades sanitarias nos han asustado repetidas veces con la gripe aviar, la gripe del cerdo, etc. ¿No sería lógico que la gripe, que todos los años cae en las mismas fechas, la trajeran los camellos?

Desgraciadamente para los crédulos e ingenuos, ninguno de esos animalitos es culpable ni nunca lo ha sido de ninguna enfermedad, y nunca han transmitido ninguna epidemia a los bípedos. Ni siquiera los humanos son capaces de contagiar a otra persona sana, la prueba es que a mi nunca me ha contagiado nadie. Hablo de contagiar a otra persona sana, pues contagiar a alguien que ya está enfermo desvirtuaría completamente la palabra “contagiar”, además de caer en una fea redundancia.

Me voy a convertir en abogado defensor de los camellos, pollos y cerdos, que además de ser inocentes son unos animalitos muy simpáticos. Para demostrar su inocencia voy a presentar una cronología de los hechos que conducen a la epidemia de gripe anual, que todos los años colapsa las urgencias de los hospitales en las mismas fechas. Sigue leyendo

Diccionario de la salud letra “B”

Sigo con la letra “B” del diccionario de la salud. Los motivos que me han llevado a ello son los siguientes:

1 – Recopilar enfermedades y tratamientos por orden alfabético, que hasta ahora quedaban dispersos en los artículos y comentarios, dificultando su búsqueda.

2 – Encauzar las preguntas y respuestas en el sitio adecuado para que puedan servir al resto de lectores futuros que se encuentren con problemas parecidos.

3 – Poner un enlace en el Blogroll llamado “DICCIONARIO” para acceder con facilidad a los artículos de cada una de las letras del diccionario. Elegir la letra adecuada y consultar el tema que interese. En caso de que no se haya tratado con anterioridad, se hace la pregunta en el sitio adecuado, para que con posterioridad pueda ser encontrado por los demás. Sigue leyendo