Testimonio de los progresos en un transtorno bipolar

Un lector del blog me dijo que tenía un familiar con trastorno bipolar que había hecho grandes progresos. Yo le animé a que pusiera su testimonio por escrito, por si pudiera ser útil a otros enfermos con una situación parecida.

Éste es el relato de su experiencia. Si algún lector necesita alguna aclaración sobre el tema, supongo que Isidre estará encantado de ampliar los puntos que sean necesarios en los comentarios.

 

TESTIMONIO DE ISIDRE SOBRE EL PROCESO DE ENFERMEDAD DE MARTA

 

Introducción

La que sigue es la experiencia de un familiar muy próximo, desde su diagnóstico de trastorno bipolar hace 28 años hasta el día de hoy.

En 1986 un exceso de trabajo (laboral y extralaboral) le provocó estrés y, finalmente, al ver que no podía llegar a todo, depresión. Sus familiares le aconsejaron ir a un médico psiquiatra, quién le diagnosticó trastorno bipolar y le recetó un antidepresivo y el antipsicótico halopedirol. Desde ese momento pasó a hacer media jornada laboral.

Al cabo de unos días la depresión desapareció. Al cabo de un año consideró que no necesitaba más la medicación y dejó de tomarla.

Durante un par de años se encontraba bien sin medicación, hasta que en 1989 muere su padre y se deprime, vuelve al médico y le receta nuevos medicamentos: (litio, antidepresivo y benzodiazepina)

Esta medicación se mantuvo durante 16 años. Después de tantos años de medicarse vivía una vida aletargada, como arrastrando un lastre, se sentía sedada apenas levantarse por la mañana. Más adelante aparecieron otros síntomas como el estreñimiento y dolor estomacal.

Durante esos 16 años se produjeron varios ingresos en el hospital psiquiátrico debido a brotes de fuerte depresión y manía, muchas veces acompañados de una total falta de sueño.

El 2006 fue el peor año, con tres ingresos. El primero, por depresión, se produjo en junio, 8 meses después de un intento de dejar la medicación, eliminando súbitamente toda la dosis de litio y antidepresivo, dejando solamente la benzodiazepina.

Tras este ingreso, el médico del hospital decidió no hacerle tomar de nuevo la dosis de litio, en su lugar introdujo el antiepiléptico Lamotrigina, cuyo prospecto extracto a continuación:

“Las personas con trastorno bipolar pueden haber tenido en alguna ocasión ideas de autolesión o suicidio. Si padece trastorno bipolar, puede que tenga más probabilidad de tener estas ideas en las siguientes situaciones: Cuando empiece el tratamiento […] Un número reducido de personas que estuvieron en tratamiento con antiepilépticos como Lamotrigina también han tenido pensamientos de autolesión o suicidio. […] Posibles efectos adversos […] alucinaciones (escuchar o ver cosas que no están realmente)”[2]

Pasados tres meses, en setiembre, ocurrió el segundo ingreso por depresión y un intento fallido de suicidio. Y en noviembre el tercero, por depresión e ideas suicidas. Posteriormente, tras una fase maníaca con alucinaciones, se le recetó el antipsicótico Zyprexa, y el antipsicótico Etumina debido a la falta de sueño. Meses más tarde, debido a la gran cantidad de fármacos que ingería al día, le añadieron el protector estomacal Omeprazol.

 

El Cambio

A principios de 2009, tras descubrir este blog[1], cambiamos a una dieta ovo lácteo vegetariana.

En 2011, conscientes ella y yo de los efectos secundarios que la azotaban, decidí intervenir aconsejándole una reducción paulatina de la medicación, al ver que el número y dosis de medicamentos no había hecho más que crecer en estos años.

El contemplar cada día la forma de vida que llevaba la enferma, permanentemente drogada y alejada de una vida saludable, me animó a aconsejarle un cambio de vida. Además, a medida que me fui informando y descubriendo el oscuro pasado -y presente- de la medicina en general y la psiquiatría en particular, mi desconfianza hacia estas instituciones fue aumentando progresivamente.

Al principio tuve que insistir bastante, ya que la bloqueaba el mal recuerdo de las consecuencias de la abrupta interrupción en la toma de medicamentos de 2006.

Era consciente de que tomaba un camino arriesgado. El miedo a fuertes recaídas que pudieran acabar en hospitalización está siempre presente. No dejaba de preguntarme si no estaría haciendo más mal que bien, si no estaba tomando una decisión equivocada.

Cuando me entraban las dudas pensaba que la trayectoria recorrida hasta ese momento solamente había ido a peor, y ahora por fin tenía frente a mí una posibilidad de que pudiera salir del agujero en el que estaba metida. Si no cambiaba de vida, la posibilidad de mejorar era prácticamente nula.

La decisión más importante fue la de que ella se hiciera responsable de su salud. Que decidiera por su cuenta qué y cuándo reducir, lo cual ayudó muchísimo a mantener la actitud positiva necesaria para conseguir unos resultados a medio y largo plazo. Siempre tuve mucho cuidado de que mis consejos y recomendaciones nunca se convirtieran en una imposición.

Los medicamentos y dosis recetadas en 2011 antes de iniciar ninguna reducción eran los siguientes:

Lamotrigina [2], 400 mg (repartidos en dos tomas al día).

Olanzapina (Zyprexa) [3], 7,5 mg.

Trazodona (Deprax) [4], 125 mg (repartidos en dos tomas al día).

Clotiapina (Etumina) [5], 30 mg.

Lormetazepam [6], 3 mg.

El siguiente gráfico muestra el cambio mensual en la dosis de cada medicamento. La dosis se expresa en porcentaje, representando el 100% las cantidades iniciales anteriormente indicadas.

 

graf
– Olanzapina (Zyprexa): fue el primer fármaco en ser reducido y eliminado por dos motivos: primero, fue el psicofármaco más recientemente recetado (en el 2007), siendo de esperar un menor síndrome de abstinencia; segundo, se hacía notar mucho su efecto secundario en forma de una gran retención de líquidos. Tras su total eliminación había perdido 12 Kg de líquidos que tenía retenidos.

– Trazodona (Deprax): cada vez que tomaba este fármaco, al poco rato siempre le producía una bajada en la tensión arterial y mareos, este efecto secundario también se describe en el prospecto. Fue el segundo medicamento en ser eliminado completamente, desapareciendo así los efectos secundarios descritos.

– Clotiapina (Etumina) y Lormetazepam: Lormetazepam es un fármaco muy adictivo, el síndrome de abstinencia puede prologarse más de 1 año y manifestarse de diferentes formas [7]. Los pasos atrás en la reducción de Etumina que se observan en el gráfico se deben a cierta falta de sueño, quizás como contrapeso necesario a las reducciones de Lormetazepam, por lo que la situación de estos fármacos destinados a conciliar el sueño se considera estancada, dirigiendo ahora la atención a la reducción de Lamotrigina. Esperamos que tras la total o parcial reducción de Lamotrigina se pueda continuar reduciendo estos dos.

– Lamotrigina: la que ha dado más problemas, necesitando hacer marcha atrás en reducciones del 25% (1/4 de comprimido de 200 mg en la toma de la mañana) tal como se aprecia en el gráfico, debido a una sensación de intranquilidad y falta de sueño. Por ahora parece que va mejor hacer las reducciones quitando paulatinamente un octavo (25 mg) en vez de un cuarto (50 mg). Paradójicamente, en el prospecto dice: “para el trastorno bipolar […] no necesita reducir la dosis gradualmente”[2]. En una reflexión posterior, ella cree que el motivo real de la intranquilidad y falta de sueño era el mal recuerdo del intento fallido de discontinuación en la toma de psicofármacos (en 2006, al dejar de tomar abruptamente el litio y otro antidepresivo). Se intentará continuar la reducción a razón de un octavo cada uno o dos meses.

A comienzos del 2012 sintió un dolor en la nuca al anochecer, que desapareció tras las reducciones casi simultáneas de tres fármacos a mediados de 2012. No se puede saber con certeza cuál de estos tres era el responsable.

También durante el 2013 tuvo dolores musculares en el brazo izquierdo, que desaparecieron en unos tres meses. A partir de octubre de 2013, algunos días se despierta por la madrugada con la mano izquierda adormecida y con leve dolor, pero frotándosela con la otra mano se le despierta y desaparece el dolor. Últimamente le sucede con menor frecuencia.

Recientemente ha tenido pesadillas que la despiertan por la madrugada.
Sospechamos que todos estos dolores y malestares que van y vienen son efectos causados por la misma reducción de la medicación. Todos ellos son síntomas relacionados con la reducción gradual de la benzodiazepina[7].

Al comenzar este año 2014 ha empezado a tomar intermitentemente extracto de raíz de valeriana para combatir el insomnio, que es el mayor problema de momento.

Para el estreñimiento desayuna cada día salvado de trigo y copos de avena mezclados con zumo de naranja. Recientemente ha empezado a tomar, con excelentes resultados, dos cucharadas de semillas de lino dorado, molidas con un molinillo de café y espolvoreadas sobre la ensalada o el segundo plato.

Al inicio de las reducciones, empezó a tomar diariamente vitamina C (1,5 g) y un complejo de vitaminas del grupo B, con la intención de que le ayudaran en las paulatinas reducciones de dosis [8][9] y en la salud en general [10][11].

También se usó col lombarda (triturada con una batidora o en zumo sacado con una licuadora) para cuando se producía dolor de estomago, prescindiendo así del protector estomacal. Tras las primeras reducciones ya no ha vuelto a hacer falta.

Algunas veces se le ha alterado el estado de ánimo, el cual siempre tiene como origen un pensamiento repetitivo y obsesivo. Cuando ocurren estos casos intento hablarle, hacerle comprender cómo este pensamiento solo la hunde más y más, con la intención de que al ser consciente rompa el círculo vicioso que genera esa idea repetitiva y deje de perjudicarse a sí misma.

Cabe destacar que en estos momentos se encuentra mucho mejor que al principio de las reducciones, está más dinámica, ella misma manifiesta que siente que ha mejorado su memoria y agilidad mental. Ahora, mirando hacia atrás, ve cómo los fármacos le alteraban la capacidad de razonamiento y le dificultaban la toma de decisiones.

Finalmente, recomiendo este pequeño libro, que da consejos e ideas sobre la reducción de psicofármacos:

http://theicarusproject.net/downloads/GuiaReducciondelDanoDiscontinuaciondeDrogasPsiquiatricas1EdOnline.pdf

Referencias

[1] https://esdesalud.wordpress.com/
[2] http://www.vademecum.es/medicamento-lamotrigina+ratiopharm+efg_30279
[3] http://www.vademecum.es/medicamento-zyprexa_4705
[4] http://www.vademecum.es/medicamento-deprax_ficha_1045
[5] http://www.vademecum.es/medicamento-etumina_18280
[6] http://www.vademecum.es/principios-activos-Lormetazepam-N05CD06
[7] https://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADndrome_de_abstinencia_de_las_benzodiazepinas
[8] http://www.thebodyblues.com/study.html
[9] http://www.ect.org/selfhelp/bipolcomm.html
[10] http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21751253
[11] Pauling, Linus. 1987. Cómo vivir más y sentirse mejor. Barcelona: Planeta.

 

 VÍDEO RELACIONADO

7 responses to this post.

  1. Posted by arcano88 on abril 25, 2014 at 7:01 pm

    Hola, tu testimonio me ha dado en el corazón mio y de mi familia, yo estoy también en ese proceso de dejar fármacos antidepresivos, lo he combatido por muchos medios, tras varias caídas y recaídas, estoy mejorando, sinceramente me gustaría mucho ayudarte, soy de Perú, cuenta conmigo y gracias por la información, creo que muchas personas quieren dejar esos fármacos que generan más caos que salud.

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  2. Gracias por tu testimonio, yo tengo un hermano con trastorno bipolar que está muy medicado, mi madre ya fallecida también lo padeció durante la mayor parte de su vida. En mi caso tuve depresión y, aunque la medicación me ayudó en un primer momento, después sólo fue una carga que me impedía hacer vida normal. Tras 6 años de tratamiento, fui dejando los 6 medicamentos que tomaba ya a la vez, dejandolos por voluntad propia, sin seguir los consejos del psiquiatra, que me decía quitar de mitad en mitad, y eso me provocaba mucha abstinencia. Empecé rayando con un cuchillo y quitando sólo un poco de polvo de cada pastilla, y pude quitarmelas todas en 1 año. Llevo 3 años sin medicación y sin depresión, me siento activa. Durante ese tiempo me hice ovovegetariana, creo que me ayudó, pero no fue hasta que dejé la medicación que empecé a sentirme bien. Mientras me quitaba la medicación he de decir que aumenté considerablemente la ingesta de productos frescos ecológicos vegetales y zumos recién exprimidos de toda clase.

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  3. Posted by Diógenes el can on abril 27, 2014 at 9:17 pm

    Hola Francisco, Quisiera, si fuera posible, si puedes y quieres, que mostraras una recopilación de la que crees la mejor música para tomar zumos o para vivir. Ya se sabe que esto es particular y subjetivo, que música hay una para cada estado de ánimo, y que se puede encontrar en la red entre otros sitios. No obstante, veo interesante tu saber en este sentido, si te parece bien y cuando puedas. De hecho antes de conocerte en este medio ya comíamos, pero ahora comemos de forma adecuada para vivir con mucha mejor salud y felicidad.

    Muchas gracias por todo

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  4. […] Testimonio de los progresos en un transtorno bipolar […]

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  5. Absolutamente de acuerdo. La FARMAINDUSTRIA MATA al que se deja. No tomar de farmacia salvo el ADIRO y la vitamina D resto no sirve para nada. Pero hay muchos pobres y de ellos se aprovechan.

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  6. Las marcas de calcio y resto de vitaminas QUIMICAS NO FUNCIONAN ES REALMENTE UN ATRACO. carolaycarola@hotmail.com

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  7. […] año relaté la experiencia de un familiar diagnosticado con trastorno bipolar,aquí está el post Testimonio de los progresos en un transtorno bipolar, que había hecho grandes progresos en la reducción de los psicofármacos que tomaba y la mejora […]

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