Psicofármacos: ¿estamos drogando a nuestros hijos?

Las recetas de psicofármacos a menores están aumentando de forma alarmante. ¿Hasta qué punto están justificadas todas ellas? ¿Qué consecuencias pueden tener esos medicamentos en cerebros aún en formación?

Según datos de la Comisión Europea, entre el 50 y el 90 por ciento de los medicamentos nunca ha sido ensayado en menores. No es sólo desinterés. Los menores son considerados «vulnerables» y los comités que evalúan los ensayos son más rigurosos en ellos. En España, quienes investigan con chavales deben, además, informar a la Fiscalía de Menores. Mientras cambia la normativa, miles de pequeños siguen tomando fármacos jamás experimentados para su edad. Afortunadamente, hay indicios de cambio. La Agencia Europea del Medicamento está coordinando iniciativas para la investigación de fármacos en menores.

De momento, lo que sabemos ya invita a la prudencia. Una revisión de estudios con antidepresivos ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) indicaba mayor riesgo de pensamientos y actos suicidas en menores que los tomaban que en los que ingerían placebo (el mayor riesgo parece concentrarse en los primeros meses de tratamiento, porque el niño recupera la energía antes de que se resuelva la depresión). Otro estudio, éste con animales, indica que esa misma familia de antidepresivos puede afectar al desarrollo del cerebro en edades tempranas y aumentar el riesgo de depresión. En febrero pasado, las autoridades sanitarias norteamericanas (FDA) emplazaban a los fabricantes de fármacos empleados en el TDAH a que crearan guías para pacientes con las que alertaran de los posibles riesgos cardiovasculares y de los síntomas psiquiátricos (ansiedad, manía, alucinaciones…) derivados de su consumo. «Un niño no es un adulto en miniatura –declara María Jesús Mardomingo, jefe de Psiquiatría y Psicología Infantil del hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidenta de la Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil (Aepij)–. Sin investigación no podemos saber qué fármacos son eficaces en menores y cómo hay que prescribirlos. Por otro lado, dejar a los niños huérfanos de tratamientos no es protegerlos, sino todo lo contrario. De momento, la regla de oro es el rigor y la experiencia del médico», aunque en España no existe la especialidad de Psiquiatría Infantil, «el único país de la UE, junto con Letonia», explica.

Otro gran interrogante son las consecuencias de los cócteles de psicofármacos que se recetan hoy a los niños. Según un estudio encargado por The New York Times, más de millón y medio de menores norteamericanos toman al menos dos fármacos psiquiátricos conjuntamente. De ellos, más de medio millón consume al menos tres. Más de 160.000 ingieren cuatro a la vez. Algunos grupos, como la Regional Humanista Europea, ya se están movilizando para frenar el tsunami de recetas `triviales´ que se prevé a este lado del Atlántico. Giorgio Schultze, portavoz del grupo, se declara preocupado por que muchos menores estén siendo tratados con psicofármacos «debido a que los padres temen que, de no hacerlo, expulsen a sus hijos del colegio». «Antes de importar tendencias, deberíamos informarnos bien», dice Schultze. Casos como el ocurrido en diciembre pasado en Boston podrían animarnos a ello. Ese día, la Policía encontró a Rebecca, de cuatro años, muerta en la habitación de sus padres, junto con su osito de peluche. El fiscal acusó a los padres de haber intoxicado a la niña con sobredosis de psicofármacos que la pequeña tomaba desde los dos años de edad, cuando le diagnosticaron trastorno bipolar y TDAH. El caso ha conmocionado a la opinión pública, porque las autoridades ya estaban investigándolo, pero seguían enzarzadas en discusiones estériles con el psiquiatra que trataba a la niña, en vez de proteger a la menor. En la resaca del caso, muchos psiquiatras y neurólogos empiezan a pensar si no habría que recetar psicofármacos a menores sólo a la luz de evidencias científicas y después de haber probado con otros métodos no farmacológicos. «No se pueden recetar psicofármacos para resolver problemas existenciales o para que un niño se porte bien», concluye la doctora Mardomingo. Los psicofármacos tratan problemas psiquiátricos; y éstos sólo puede diagnosticarlos un profesional de la medicina con experiencia. En cuanto al consumo indiscriminado, no existe ninguna evidencia que demuestre que la combinación de fármacos psiquiátricos en niños o adultos sea eficaz y ni siquiera apropiada.»

Marisol Guisasola

Nota del administrador de este blog:

Antes de administrar fármacos es conveniente probar una alimentación natural exenta de edulcorantes y productos artificiales. Un niño europeo ingiere 50 kilos de azucar al año, la mayoría en productos que parece que no contienen tanto. Sólo con evitar este tóxico blanco ya mejoran mucho la mayoría de los sintomas

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